La presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Sinaloa subrayó que aún persisten desafíos en materia de igualdad sustant...
La presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Sinaloa subrayó que aún persisten desafíos en materia de igualdad sustantiva y participación en espacios de decisión.
Guerra Ochoa recordó que el pasado 17 de octubre se conmemoró el 72 aniversario del voto femenino en México, cuando en 1953 se reformó el artículo 34 constitucional para reconocer el derecho de las mujeres a votar y ser votadas. Señaló que pasaron 129 años desde la promulgación de la primera Constitución del México independiente para alcanzar ese avance.
Durante su intervención, la legisladora analizó la evolución de la representación femenina en los cargos de mayor responsabilidad, destacando que antes de 2018 solo cinco mujeres habían sido electas como gobernadoras, mientras que de 2018 a la fecha suman 15, de las cuales 13 se mantienen en funciones.
Asimismo, recordó el caso de las llamadas “juanitas”, cuando los partidos postulaban a mujeres propietarias con suplentes varones que asumían los cargos tras la renuncia de las primeras, lo que llevó a modificar la normativa electoral para impedir esa práctica.
Guerra Ochoa resaltó que la 65 Legislatura de Sinaloa aprobó una reforma pionera en el país que establece como falta grave el incumplimiento de la paridad de género en los gabinetes, disposición que además impide a los infractores postularse para una elección o reelección. Subrayó que ni el Gobierno Federal ni otros estados cuentan con una medida similar.
Sin embargo, reconoció que aún persisten brechas de desigualdad, pues no todos los gabinetes estatales y municipales son paritarios, y en muchos congresos las mujeres no ocupan espacios donde se toman las decisiones más relevantes. “No basta con cumplir con la cuota de género, las mujeres deben estar en los espacios donde se definen las políticas públicas”, enfatizó.
La diputada también abordó la violencia contra las mujeres, la exclusión laboral y las desigualdades salariales, señalando que muchas trabajadoras son marginadas de ascensos por razones de embarazo o por la persistente visión de que las labores de cuidado son exclusivamente femeninas.
En materia social, colocó en la agenda pública la prevención del embarazo adolescente, recordando que México continúa siendo el país número uno de la OCDE en este tema. Sostuvo que no debe considerarse una responsabilidad familiar, sino una prioridad de política pública acompañada de programas de educación y corresponsabilidad.
Finalmente, Guerra Ochoa subrayó que las mujeres que ocupan cargos públicos tienen la obligación de empoderar y fortalecer la igualdad sustantiva en todos los ámbitos, haciendo un llamado a seguir impulsando políticas efectivas en favor de jornaleras agrícolas, migrantes, afrodescendientes y todas las mujeres en situación de vulnerabilidad.
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