El historiador Samuel Ojeda explicó que los rituales funerarios en México son una fusión entre las creencias prehispánicas y las tradicione...
Culiacán, Sinaloa.– Los rituales funerarios en México son una expresión profunda del sincretismo cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos, transmitiendo valores, costumbres y creencias que forman parte esencial de la identidad nacional, destacó Samuel Ojeda, profesor e investigador de la Facultad de Historia de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
El académico explicó que, en esencia, estos ritos simbolizan el tránsito de la vida hacia la muerte, pero también la continuidad de la existencia a través del recuerdo y la espiritualidad. “Representan el descanso del alma, el dolor por la pérdida y la permanencia del vínculo con el ser querido”, señaló.
Ojeda precisó que tras la Conquista se produjo una fusión entre las cosmovisiones prehispánica y católica, de la cual surgieron elementos que aún permanecen vigentes en los rituales actuales, como el velorio, el cortejo fúnebre, el luto y el novenario. “Llegado el cristianismo se hace un proceso sincrético con respecto a los muertos; desde el periodo medieval existían rituales a difuntos, y fue en el año 1000 cuando se establece el 2 de noviembre como fecha para recordarlos”, explicó.
El investigador recordó que en la época prehispánica los pueblos originarios también rendían culto a los muertos y creían que el alma emprendía un viaje hacia el inframundo, acompañada por un perro que fungía como guía espiritual. Por ello, las ofrendas y alimentos se concebían como una forma de asegurar ese tránsito sagrado.
Al referirse a las diferencias regionales, Ojeda destacó que la fuerza y arraigo del Día de Muertos varían según la presencia indígena de cada zona. En el centro y sureste del país —donde persiste la cosmovisión de pueblos purépechas, mexicas, mixtecos y zapotecos—, las celebraciones son más intensas y simbólicas; en contraste, en el norte predomina la influencia mestiza y española, donde el componente prehispánico tiene menor peso.
Aun así, subrayó que el culto a la muerte en México ha trascendido fronteras, despertando interés internacional por su belleza y significado. “El Día de Muertos ha captado la atención del mundo entero y se ha convertido en un atractivo turístico y cultural que toca las fibras más sensibles del ser humano”, añadió.
Esta tradición, inscrita por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reafirma que el amor, la memoria y la espiritualidad son elementos que trascienden la muerte y mantienen viva la identidad mexicana.
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