Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero”, María Zambrano (1904-19...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“No se pasa de
lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero”, María Zambrano
(1904-1991) Filósofa y ensayista española.
RELEVO
La política,
cuando se ejerce con equilibrio, suele dar señales de madurez institucional. Y
eso es precisamente lo que dejó ver el Congreso del Estado de Sinaloa al elegir
al diputado Rodolfo Valenzuela Sánchez como nuevo presidente de la Mesa
Directiva.
No hubo
sobresaltos, ni rupturas, ni forcejeos por el control: hubo votos, acuerdos y
una transición ordenada. En tiempos donde la política suele medirse por el
ruido, este relevo silencioso dice mucho.
Valenzuela
Sánchez, coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de
México, llega con una votación sólida —35 votos a favor— que refleja algo más
que un trámite legislativo: expresa confianza.
No solo la de su
bancada, sino la de las demás fuerzas políticas que han visto en él un perfil
de conciliación, de diálogo y de respeto por las formas parlamentarias.
Esa es una
virtud que hoy, más que nunca, el Congreso necesita.
En su primer
mensaje, el nuevo presidente habló de responsabilidad, transparencia y unidad.
Palabras que podrían parecer de manual político, pero que adquieren sentido en
un Congreso donde la pluralidad puede ser tanto una fortaleza como un
obstáculo.
Y es que el reto
no está en decirlas, sino en sostenerlas. Gobernar la Mesa Directiva no es un
cargo de lucimiento, sino un ejercicio de equilibrio: implica ser árbitro,
facilitador y garante del orden legislativo.
El relevo
también tiene un trasfondo simbólico. Yeraldine Bonilla deja la presidencia
para incorporarse al gabinete estatal como secretaria general de Gobierno, lo
que abre un puente entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo.
Esa conexión, si
se maneja con respeto institucional, puede traducirse en una coordinación más
eficaz entre ambos poderes, algo que históricamente ha sido complejo en
Sinaloa.
La llegada de
Valenzuela Sánchez puede marcar una etapa de madurez en el Congreso.
No se trata de
colores, sino de actitudes. De entender que la política no se construye desde
la estridencia, sino desde la responsabilidad compartida.
Si el nuevo
presidente logra mantener el tono conciliador y convertir el discurso de unidad
en una práctica cotidiana, el Legislativo habrá dado un paso firme hacia la
institucionalidad que la ciudadanía exige.
En tiempos donde
la polarización se ha vuelto moneda corriente, el Congreso sinaloense manda una
señal distinta: la de que el diálogo sigue siendo posible. Y eso, en sí mismo,
ya es una buena noticia para Sinaloa.
CAMBIO DE RIELES
El Congreso del
Estado de Sinaloa dio un paso administrativo importante al aprobar por
unanimidad turnar a la Comisión de Hacienda Pública y Administración la
iniciativa del Ejecutivo estatal que propone modificar el Decreto 60, mediante
el cual se autorizó la contratación de un crédito por hasta 2 mil 300 millones
de pesos destinados a obras productivas con impacto social.
El objetivo
central de la iniciativa no es incrementar la deuda pública ni reestructurar
los términos del financiamiento, sino ajustar el destino de los recursos aún no
ejercidos para garantizar que el presupuesto mantenga su sentido de utilidad y
oportunidad.
En concreto, el
planteamiento busca reorientar los fondos no comprometidos hacia proyectos con
mayor pertinencia o urgencia social, manteniendo siempre el carácter productivo
de la inversión.
De los recursos
aprobados en enero de 2025, poco más de mil 626 millones ya fueron licitados y
contratados, por lo que el ajuste se enfoca en los 673 millones de pesos
restantes.
La intención del
Ejecutivo es que estos recursos puedan destinarse a nuevas obras —entre ellas,
la continuación del malecón margen derecha del río Culiacán, una secundaria en
Alturas del Sur y obras de pavimentación en distintos municipios— en sustitución
de proyectos que serán reprogramados, como el colector pluvial Leyva y Pedro
Anaya, el centro de convenciones de Culiacán o el relleno sanitario de
Mazatlán.
En términos
técnicos, el cambio busca otorgar flexibilidad a la aplicación del crédito sin
alterar su monto ni su naturaleza jurídica. Es decir, no se amplía la deuda ni
se modifica su estructura financiera; únicamente se actualiza la lista de obras
elegibles con base en la disponibilidad presupuestaria y las prioridades de
inversión pública.
Este tipo de
ajustes, aunque puedan parecer menores, reflejan un ejercicio de planeación
dinámica en la gestión estatal.
Las necesidades
de infraestructura suelen cambiar conforme avanzan los proyectos, y contar con
mecanismos de adecuación permite que los recursos no se inmovilicen en obras
detenidas o con baja viabilidad.
La decisión
unánime del Congreso para turnar la iniciativa a comisión muestra, además, un
entendimiento compartido sobre la importancia de la disciplina financiera
combinada con la eficiencia en el gasto. En una etapa en la que la inversión
pública sigue siendo motor de desarrollo regional, garantizar que cada peso se
traduzca en beneficio social es una tarea que requiere tanto responsabilidad
política como sensibilidad técnica.
En suma, más que
un movimiento político, la modificación propuesta al Decreto 60 se perfila como
una medida de ajuste operativo que busca mantener la coherencia del programa de
inversión estatal y optimizar el uso de los recursos públicos disponibles. Una
decisión que, si se aprueba en comisión y posteriormente en el pleno,
permitiría al Gobierno de Sinaloa avanzar en su agenda de infraestructura sin
comprometer la estabilidad financiera del estado.
GESTIONES
Cuando la
política se aleja del discurso y se acerca a la realidad productiva, surgen
señales alentadoras.
Tal es el caso
del diputado federal Ricardo Madrid Pérez, quien desde la Comisión de
Desarrollo Rural del Congreso de la Unión ha puesto sobre la mesa un
planteamiento claro y necesario: fortalecer el campo mexicano con mayores
recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026.
En un país donde
el campo ha sido históricamente el corazón económico y cultural, pero también
una de las áreas más rezagadas, hablar de soberanía alimentaria no puede
quedarse en una consigna.
Madrid lo
entiende y lo dice con franqueza: no hay soberanía sin inversión, ni
competitividad sin infraestructura. Y en eso coincide con legisladores de
distintas corrientes, un hecho poco común en la dinámica parlamentaria, donde
el consenso suele ser más aspiración que práctica.
El legislador
sinaloense, además dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México, ha
logrado que sus propuestas sean bien recibidas dentro de la comisión.
Entre ellas,
destacan el blindaje a la comercialización de granos básicos, el impulso a un
ingreso rentable para las y los productores, la tecnificación del riego y el
aprovechamiento eficiente del agua, desde las presas hasta las parcelas.
Se trata de
medidas que no solo atienden la coyuntura, sino que apuntan al futuro: un campo
moderno, competitivo y sustentable.
Lo que plantea
Madrid no es menor. Implica reconocer que el campo mexicano no puede seguir
dependiendo de ciclos presupuestales inciertos ni de decisiones políticas
temporales.
En un contexto
global donde la seguridad alimentaria se ha vuelto un tema de estrategia
nacional, la propuesta encaja con la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum
Pardo, quien ha insistido en que “el campo y la soberanía alimentaria son un
asunto de seguridad nacional”.
Y tiene razón:
alimentar a un país de casi 130 millones de habitantes no es un tema sectorial,
es una prioridad de Estado.
Más allá de
colores y siglas, la discusión que promueve Ricardo Madrid toca una fibra
sensible y urgente: la dignificación del trabajo agrícola. En un país donde
millones de campesinos sostienen la cadena alimentaria con esfuerzo y escasos
apoyos, redirigir el presupuesto hacia ellos no es un favor, sino una deuda
histórica.
El desafío ahora
es que esa visión no se diluya en el debate burocrático.
Que la Comisión
de Presupuesto y Cuenta Pública no solo reciba el documento, sino que lo haga
suyo. Porque si algo ha demostrado el tiempo, es que sin inversión no hay
campo, y sin campo no hay país.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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