El director británico de “Mi Amada Inmortal” y “Frankenstein” impartió una clase magistral en el Centro Municipal de las Artes, donde expre...
El director británico de “Mi Amada Inmortal” y “Frankenstein” impartió una clase magistral en el Centro Municipal de las Artes, donde expresó su interés en filmar en México.
Mazatlán, Sinaloa.– El Centro Municipal de las Artes (CMA) se convirtió en punto de encuentro para los amantes del cine con la visita del reconocido cineasta Bernard Rose, quien sostuvo un diálogo cercano con estudiantes y público mazatleco el pasado sábado 25 de octubre.
El evento, realizado en el Cinematógrafo Marco Lugo, incluyó la proyección de dos de sus largometrajes más destacados: “Frankenstein” (2015) y “Mi Amada Inmortal” (1994). Tras las funciones, el director británico ofreció una clase magistral en la que compartió sus experiencias, consejos y reflexiones sobre la creación cinematográfica.
Cerca de 20 asistentes participaron en este enriquecedor encuentro, que se extendió por más de una hora. Rose respondió preguntas del público y alentó a los jóvenes a desarrollar su creatividad y visión artística dentro del cine independiente.
Los docentes Julio Recinos y Edén Martínez, del CMA, agradecieron al cineasta por su apertura y destacaron que este tipo de actividades amplían el panorama de los estudiantes, brindándoles herramientas para crecer profesionalmente en producciones audiovisuales, cortometrajes y largometrajes.
Durante la charla, Bernard Rose expresó su deseo de filmar una película en México, particularmente en el estado de Durango.
“Uno de mis deseos es hacer una película en México, en Durango, ya que allí hay locaciones ideales; además, se han filmado grandes producciones y han venido artistas de la talla de Al Pacino. Sería un honor”, comentó.
Asimismo, los docentes presentaron al invitado el tráiler del cortometraje “Gracias Papá”, dirigido por Jen Kuhn y filmado en Mazatlán con participación de actores locales, recibiendo comentarios positivos por parte del cineasta.
El encuentro fue catalogado como una experiencia productiva y formativa, reafirmando a Mazatlán como un espacio activo para el diálogo y la creación cinematográfica.
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