Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Ningún hombre es tan bueno, que, al ser expuesto a las acciones de la ley, no sería condenado a l...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Ningún hombre
es tan bueno, que, al ser expuesto a las acciones de la ley, no sería condenado
a la horca por lo menos diez veces”, Michel de Montaigne (1533-1592) Escritor y
filósofo francés.
¿DESCARTADO?
Las
declaraciones del secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué
Sacristán, rechazando cualquier aspiración a la gubernatura de Sinaloa en 2027,
ponen un freno momentáneo a las especulaciones políticas que han circulado en
torno a su figura.
Su respuesta fue
clara: “Cero”, dijo al ser cuestionado, calificando de “tonterías” los
señalamientos.
En la política,
sin embargo, los desmentidos suelen tener una lectura más amplia. Por un lado,
muestran una intención de evitar distracciones en el ejercicio del cargo
actual; por el otro, pueden interpretarse como una estrategia para no adelantar
los tiempos de la sucesión.
La cercanía de
Berdegué con la presidenta Claudia Sheinbaum lo convierte, quiera o no, en un
personaje que genera expectativa dentro y fuera de Morena.
El contexto es
importante. La elección de 2027 en Sinaloa será concurrente con los comicios
federales y definirá no solo la gubernatura, sino también alcaldías,
diputaciones locales y federales.
En ese
escenario, cualquier nombre con proyección nacional despierta especulaciones
legítimas. La política, al final, también se construye sobre percepciones.
Lo dicho por
Berdegué debe asumirse como lo que es: una declaración firme que lo descarta de
la contienda, al menos en este momento.
Sin embargo, en
el entorno político de Sinaloa, donde las lealtades y las coyunturas cambian
con rapidez, las palabras de hoy no necesariamente definen las decisiones de
mañana.
El reto para los
actores políticos, incluidos aquellos a quienes se les atribuyen aspiraciones,
es mantener el foco en las responsabilidades presentes y no en las batallas
futuras.
Si algo deja en
claro este episodio es que la sucesión de 2027 ya comenzó a perfilarse, incluso
antes de que los propios protagonistas estén dispuestos a admitirlo.
SEGUIMIENTO
Y previo a las
declaraciones del funcionario federal primero se realizó una reunión con el
gobernador Rubén Rocha Moya y los dirigentes de productores agrícolas de
Sinaloa lo que representó un gesto político y técnico de gran relevancia:
atender los problemas de comercialización antes de que se inicie el ciclo de
siembra.
Este esfuerzo, promovido
por la presidenta Claudia Sheinbaum, apunta a dar certidumbre a un sector que
históricamente ha vivido entre promesas incumplidas, deudas atrasadas y la
volatilidad del mercado internacional.
El mensaje
central es claro: se busca construir un esquema más certero de comercialización
del maíz que permita garantizar no solo la próxima cosecha, sino las venideras.
Sinaloa es el principal productor de maíz blanco del país y pieza clave en la
meta nacional de 25 millones de toneladas anuales que la administración federal
se ha propuesto.
Sin embargo, la
realidad es que la producción sinaloense sigue atada a factores externos como
los inventarios excedentes de Estados Unidos, la fijación internacional de
precios y la importación de granos que compiten con los locales.
El encuentro es
positivo en la medida en que abre un espacio de diálogo franco entre gobierno y
productores. El hecho de escuchar a los dirigentes antes de la siembra y de la
aprobación del presupuesto es un cambio respecto a prácticas del pasado, donde las
negociaciones solían darse en medio de las crisis.
Pero la reunión
también dejó al descubierto la magnitud del reto: financiamiento insuficiente,
coberturas costosas, rezagos en pagos de apoyos y la necesidad de proteger al
campo sinaloense de las distorsiones que provocan las importaciones.
La voluntad
expresada por Berdegué de regresar pronto a dar seguimiento es una señal de
compromiso, aunque no basta con la buena intención.
Lo que el campo
sinaloense reclama son decisiones estructurales: presupuesto etiquetado, reglas
claras y esquemas de comercialización que no dependan cada año de la coyuntura.
El desafío es
lograr que esta nueva etapa no se reduzca a una mesa de diálogo más, sino que
siente las bases de una política agrícola de largo plazo.
El campo
sinaloense necesita certezas, no paliativos. Y el tiempo dirá si esta reunión
temprana marca un cambio de rumbo o si se repetirá la historia de compromisos
que se diluyen en la temporada de cosecha.
RESPALDO
El anuncio de la
aplicación móvil Mujer Segura MZT por parte de la alcaldesa Estrella
Palacios Domínguez marca un paso relevante en el uso de la tecnología para
atender un problema que ha golpeado con fuerza a Mazatlán y a Sinaloa: la
violencia de género.
La herramienta
busca ofrecer a las mujeres una vía inmediata de auxilio, con la promesa de una
atención rápida y sensible por parte de la autoridad municipal.
El diseño es
sencillo pero estratégico: un botón de auxilio que, al presionarse por tres
segundos, envía una alerta directa al sistema de seguridad municipal.
La incorporación
del registro con CURP, así como la futura activación automática de cámaras,
revela un intento de dotar de eficacia y certeza al proceso de atención. No
obstante, su verdadero éxito dependerá menos de la tecnología y más de la
capacidad institucional para responder en tiempo real.
El respaldo del
Grupo UNEPREVIF, con patrullas destinadas específicamente a este programa, da
señales de seriedad.
Pero la
experiencia indica que las políticas públicas contra la violencia de género
fracasan cuando se quedan en el terreno del anuncio o cuando la operación es
limitada por falta de recursos humanos y logísticos.
La aplicación,
en ese sentido, será puesta a prueba no por las descargas que alcance, sino por
la confianza que genere en las mujeres y la efectividad de las respuestas.
Resulta positivo
que un gobierno municipal integre la perspectiva de género en la tecnología,
ofreciendo una herramienta discreta y accesible.
Sin embargo, el
desafío mayor sigue siendo cultural y estructural: prevenir la violencia antes
de que la alerta sea necesaria.
En ese
equilibrio entre lo reactivo y lo preventivo, Mazatlán tiene una oportunidad de
consolidar un modelo que podría servir de referencia para otros municipios.
ENFOQUES
Las recientes
declaraciones en Ahome del diputado local de Morena, Ambrocio Chávez Chávez,
ponen sobre la mesa un tema delicado para la Universidad Autónoma de Sinaloa:
la jubilación dinámica y su impacto en las finanzas de la institución.
Su postura, que
combina respaldo con propuestas de ajuste, refleja la complejidad del problema:
defender derechos adquiridos sin comprometer la viabilidad económica de la
universidad.
El legislador
plantea medidas que, si bien son incómodas, resultan inevitables en el debate:
revisar si existe personal excedente, reducir salarios elevados y equilibrar la
distribución de ingresos.
Estos puntos
abren una discusión necesaria sobre la justicia interna en la asignación de
recursos y la responsabilidad colectiva para mantener a flote una institución
que atiende a miles de estudiantes en el estado.
Lo más
significativo de su postura es el componente personal. Al reconocerse como
jubilado de la UAS y mostrarse dispuesto a aportar parte de su pensión para
sostener el esquema, Chávez Chávez envía un mensaje de corresponsabilidad.
Su propuesta de
mantener un porcentaje de jubilación en lugar de arriesgar la pérdida total
plantea un escenario de sacrificio compartido, aunque no todos los sectores de
la universidad podrían estar dispuestos a aceptarlo en los mismos términos.
El riesgo, sin
embargo, es que las medidas correctivas se interpreten como un retroceso en los
derechos laborales.
De ahí la
importancia de que cualquier ajuste se construya en diálogo con la comunidad
universitaria, evitando que la solución al problema financiero se convierta en
un conflicto que afecte la estabilidad de la institución y, por extensión, de
la vida académica de sus estudiantes.
La UAS enfrenta
un dilema que trasciende lo económico: conciliar justicia laboral con
sostenibilidad institucional.
La clave será encontrar un punto de equilibrio que no
sacrifique ni la autonomía universitaria ni los derechos de los trabajadores,
pero que asegure la viabilidad a largo plazo de una universidad que es
patrimonio social de Sinaloa.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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