Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Perdonen mi cordura en un mundo desquiciado”, Emily Dickinson (1830-1886) Poetisa estadounidense. D...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Perdonen mi cordura en un mundo
desquiciado”, Emily Dickinson
(1830-1886) Poetisa estadounidense.
DÍA HISTÓRICO
La Universidad Autónoma de
Sinaloa ha llegado a un punto en el que mirar hacia otro lado ya no es opción.
Hoy, trabajadores activos y
jubilados participarán en una consulta que podría marcar el rumbo financiero,
laboral y académico de la institución durante las próximas décadas.
No se trata de un simple
ejercicio administrativo, sino de una decisión colectiva que enfrenta a la
universidad con su propia realidad.
La llamada “Reingeniería
Integral” surge no como un capricho rectoral, sino como respuesta a un déficit
estructural que lleva años gestándose. El modelo de jubilación dinámica, que no
exige aportaciones a los beneficiarios, fue sostenible en tiempos de expansión
presupuestal.
Hoy, con recursos limitados, una
nómina cada vez más pesada y compromisos financieros crecientes, ese esquema
amenaza con colapsar el futuro de la casa de estudios si no se modifica.
El ejercicio convocado por el
Consejo Universitario y propuesto por el rector Jesús Madueña Molina busca
precisamente eso: que la comunidad universitaria decida si está dispuesta a
asumir los costos de la transformación para garantizar su permanencia.
Y aquí radica el dilema de fondo.
Reformar implica ajustes difíciles —desde compactación de grupos y reducción de
salarios hasta revisión de plantillas laborales—, pero no hacerlo podría
significar comprometer el pago puntual de nómina y la viabilidad de las
pensiones en el mediano plazo.
La inclusión del personal
jubilado en la consulta es un gesto político y simbólico relevante. Reconoce
que la solución al problema no puede construirse sin quienes son parte del
mismo, pero también les hace corresponsables de la decisión.
El futuro de la UAS no se
resolverá en un escritorio ni en un decreto federal; se decidirá en las urnas
universitarias, con el voto directo de quienes sostienen día a día su
funcionamiento.
En el fondo, la consulta
trasciende el ámbito financiero.
Es una prueba de madurez
institucional: si la universidad es capaz de reformarse a sí misma para
sobrevivir sin perder su esencia pública.
La UAS ha sido, durante décadas,
un referente educativo y social en Sinaloa. Mantener ese papel dependerá, en
gran medida, de lo que hoy decidan sus trabajadores.
La historia demuestra que las
instituciones que se resisten al cambio terminan siendo superadas por él.
La universidad tiene ahora la
oportunidad de anticiparse.
El reto es enorme, pero aún mayor
sería el costo de no enfrentarlo.
INFORME
La presentación del Primer
Informe de Gobierno de la presidenta municipal Estrella Palacios Domínguez
representa un punto de evaluación sobre el rumbo que ha tomado Mazatlán en el
último año.
Más allá del discurso político y
las cifras presentadas, este ejercicio permite dimensionar el alcance de las
acciones emprendidas, así como los retos que persisten en el corto y mediano
plazo.
Uno de los ejes principales de la
administración ha sido la seguridad y cercanía con la ciudadanía. La
coordinación con fuerzas federales y estatales, así como el programa “Contigo
Mazatlán”, reflejan un intento de fortalecer la relación entre gobierno y
sociedad.
La entrega de escrituras a
cientos de familias y la implementación de la aplicación “Mujer Segura MZT”
apuntan a un enfoque centrado en la certeza jurídica y la protección de grupos
vulnerables, aunque el reto de la percepción de seguridad sigue siendo un tema
pendiente en el panorama urbano.
En el ámbito de la modernización
y sostenibilidad, destacan acciones que van desde campañas de bienestar animal
hasta inversiones en infraestructura turística, lo que ha derivado en una
derrama económica significativa.
Sin embargo, la sostenibilidad de
este crecimiento dependerá de la planeación a largo plazo y de la capacidad del
municipio para equilibrar el desarrollo económico con el orden urbano y
ambiental.
En materia de servicios públicos
e infraestructura, los proyectos ejecutados por la Junta Municipal de Agua
Potable y Alcantarillado, así como las obras civiles en distintas zonas de la
ciudad, reflejan avances en cobertura y mantenimiento.
No obstante, la demanda ciudadana
exige que estas acciones se mantengan constantes y se amplíen hacia zonas
históricamente rezagadas, un desafío habitual en municipios con crecimiento
poblacional acelerado.
El eje cultural y humanista
también ha tenido un papel relevante, con programas de asistencia social,
impulso a centros comunitarios y acciones dirigidas a la inclusión. Estas
iniciativas muestran un esfuerzo por construir políticas más integrales, donde
el bienestar no se mida únicamente en obras materiales, sino en la calidad de
vida de las personas.
A un año de gestión, la
administración municipal muestra avances en distintos frentes, pero también
enfrenta desafíos que requieren continuidad, evaluación y ajustes.
El desarrollo de Mazatlán no
dependerá únicamente de la ejecución de programas, sino de la capacidad
institucional para sostenerlos, mejorarlos y adaptarlos a las nuevas realidades
sociales y económicas.
En ese equilibrio entre
resultados y expectativas, se definirá el verdadero alcance del proyecto que
hoy encabeza el gobierno municipal.
LO MALO
La sesión de Cabildo donde la
presidenta municipal Estrella Palacios Domínguez presentó su primer informe de
gobierno dejó en claro que el ejercicio de rendición de cuentas no siempre se
limita a la presentación de cifras y logros: también puede convertirse en un
escenario para ventilar tensiones políticas que, por meses, se han mantenido
bajo la superficie.
El informe, concebido legalmente
como un acto institucional, se vio acompañado de cuestionamientos por parte de
dos regidoras de oposición que, si bien tienen el derecho —e incluso la
obligación— de exigir transparencia en el uso de los recursos públicos,
eligieron un momento simbólico para hacerlo.
El hecho de que las críticas
surgieran justo en el marco del informe, y no en los espacios de deliberación
previos, revela un componente político inevitable: la disputa por la narrativa
pública.
Por su parte, la presidenta
municipal optó por mantener la calma ante los señalamientos, cumpliendo con la
formalidad del acto sin entrar en confrontaciones directas.
Su postura refleja una estrategia
común en la gestión pública: neutralizar el conflicto evitando amplificarlo.
Sin embargo, también deja abierta la reflexión sobre si esa serenidad responde
a fortaleza política o a una falta de disposición para profundizar en los temas
señalados.
Lo que resulta preocupante es que
el debate haya derivado en expresiones personales y reproches ajenos a la
discusión institucional.
Cuando los argumentos se desvían
hacia resentimientos o historias pasadas, el diálogo democrático se debilita y
el Cabildo corre el riesgo de convertirse más en un escenario de reclamos que
en un espacio de deliberación constructiva.
La ciudadanía, al final, no
espera espectáculos políticos sino resultados concretos. Ni el silencio
institucional ni la crítica improvisada bastan para responder a los desafíos
que enfrenta Mazatlán.
Lo que se necesita es un
ejercicio de rendición de cuentas permanente, más allá de los informes anuales,
y una oposición que asuma su papel con responsabilidad, proponiendo soluciones
además de señalar problemas.
Porque más allá del ruido de una
sesión tensa, lo que verdaderamente importa es que el gobierno municipal
funcione, que los recursos se administren con transparencia y que la política
deje de ser escenario de egos para convertirse en una herramienta de servicio
público.
RESPALDO
El programa Equipa Sinaloa llegó
a Ahome con un propósito claro: impulsar el autoempleo desde la base social. La
entrega de equipos a 73 microempresarios no es solo una cifra más dentro de los
reportes gubernamentales, sino un reflejo de que la política económica puede
generar impacto real cuando se enfoca en quienes sostienen la economía local:
los pequeños negocios y emprendedores.
Más allá de la entrega simbólica,
el programa evidencia un cambio en la lógica del desarrollo: fortalecer la
productividad desde las comunidades, en lugar de apostar únicamente por grandes
inversiones. Cada equipo entregado representa la oportunidad de ampliar un
negocio, consolidar un ingreso familiar y, en muchos casos, transformar la vida
de quienes han resistido con esfuerzo y creatividad.
El reto está en la continuidad.
Las herramientas y el acompañamiento inicial deben complementarse con políticas
de financiamiento, capacitación constante y redes de comercialización que
permitan que estos emprendimientos evolucionen. Solo así el impulso dejará de
ser un gesto temporal para convertirse en un motor sostenido de desarrollo
económico.
Si Equipa Sinaloa mantiene esa
ruta, su mayor mérito no estará en las estadísticas, sino en las historias que
logre construir junto a la gente que, día a día, levanta la economía desde el
trabajo.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
Facebook, Instagram y X: PeriodistaMarco
.png)

