El PAS presentó iniciativa de ley para combatir este flagelo, pero “La Congeladora del Congreso” la sigue omitiendo. Culiacán, Sinalo...
El PAS presentó iniciativa de ley para combatir este flagelo, pero “La Congeladora del Congreso” la sigue omitiendo.
Culiacán, Sinaloa.- El juego patológico es un trastorno altamente incapacitante, que cursa de forma progresiva y crónica, y realiza un deterioro individual, familiar y social. Es uno de los problemas más serios de salud pública y existen pocos estudios controlados sobre su etiología y tratamiento, afirmó el Diputado y Presidente del Partido Sinaloense, PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda, e integrante de la Comisión de Salud del Poder Legislativo.
Mencionó que recientemente vemos cómo han proliferado los establecimientos que tienen que ver con el juego, sobre todo con los juegos de azar, y esto ha tenido como consecuencia que de repente gente que se acostumbró a jugar, de repente tiene problemas que van más allá: problemas orgánicos, problemas de adicción; es decir, se convierten en ludópatas. De repente vemos otras consecuencias por motivo de la ludopatía como la violencia intrafamiliar, que da lugar a otro tipo de situaciones: de inestabilidad en la familia, situaciones en donde las niñas, los niños, la gente de la familia al ver pelear a sus papás crecen con problemas afectivos, con problemas emocionales, con traumas; de repente, esas niñas y niños van a las escuelas y allá en las escuelas les aflora ese tipo de problemas, se convierten en golpeadores escolares, viene la violencia escolar, lo que es bullying y posteriormente es muy probable que estas niñas y niños en un futuro sean delincuentes; todo eso se produce como consecuencia de lo que es el juego.
Agregó que con la ludopatía vemos el aislamiento de la persona, vemos problemas en la familia, vemos problemas psicosomáticos, de repente la gente se convierte en mitómana aunque no necesitan ser ludópatas para ser mitómanos, entre otros problemas.
La finalidad del juego patológico es, con frecuencia, la evasión de una realidad frustrante o la incapacidad para manejar una realidad adversa, durante la cual el jugador pierde el control de la apuesta, así como del tiempo que invierte en el juego. Existen muchas personas que sobrepasan los límites del juego y lo convierten en parte medular de su vida; a ellas se les denomina ludópatas. La ludopatía es la adicción o compulsión a los juegos electrónicos o de azar y consiste en la incapacidad del individuo para resistir el impulso de jugar, lo cual afecta distintos niveles de su psique, pero sobre todo incide en la pérdida del control de sí mismo. Como en toda enfermedad adictiva, la persona que sufre ludopatía puede fracasar al tratar de jugar menos o de dejar el juego por completo, puede experimentar una tensión creciente cuando no juega, y sentir placer o alivio al consumar la dinámica del juego, dijo
Según la Asociación Americana de Psiquiatría, la ludopatía se puede reconocer en algunos de estos comportamientos: Comisión de delitos para conseguir dinero; inquietud o irritabilidad al dejar de jugar; apostar grandes cantidades de dinero para intentar recuperar viejas pérdidas; complejo de superioridad, soberbia y prepotencia; pérdida de trabajo o de relaciones familiares y personales; justificación ante sí mismo y los demás de sus pérdidas; atribución de sus irresponsabilidades a terceros.
En 2012, en México se calculaba una cifra de cuatro millones de adictos al juego, de personas que realizaban fuertes apuestas e incluso llegaron a perder su patrimonio en alguno de los 306 casinos que operan de manera legal, con 26 permisos otorgados por la Secretaría de Gobernación, o también en las salas virtuales clandestinas que se encuentran en internet.
Según la Directora de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación, Marcela González Salas, actualmente, en un conteo realizado en febrero de 2015, operan 297 casinos y 115,000 máquinas tragamonedas, las máquinas tragamonedas son negocios irregulares que generan entre 500 y 600 millones de pesos, no pagan impuestos y están vinculadas con otros delitos. En seis meses se han retirado veinticinco mil artefactos de este tipo, pero quedan en activo aún entre 100 000 y 115 000 todavía.
El propio vocero del gobierno de la República, Eduardo Sánchez Hernández, expresó que estas máquinas no son un juego, ya que pueden propiciar el desarrollo de adicciones a edades muy tempranas, pues lo mismo atraen a niños que a jóvenes, y en muchos casos estudiantes abandonan la escuela para iniciarse en actividades delictivas a fin de obtener dinero y mantener su adicción. Las máquinas tragamonedas se instalan ilegalmente en tiendas de abarrotes, dulcerías o locales, que suelen estar cercanos a escuelas u otros centros de reunión de niños y jóvenes. A nivel general hay 32 permisionarios que en conjunto, según la ley vigente, podrían representar una expansión de más de 700 casinos.
Al inicio de este sexenio había 409 establecimientos, de los cuales 66 se clasificaron como ilegales. Adicionalmente, se canceló la operación de dos grandes permisionarios y al mismo tiempo se aceptaron otros por diversos motivos, de ahí que la cuenta más reciente indica la operación de 297 negocios de esta índole. En diciembre se aprobó en la cámara baja la Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos, la cual sustituye a la ley de 1947, y busca transparentar las operaciones de concursos y casinos. El documento, que fue turnado al Senado para su análisis, establece la creación del Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, y sustituiría a la Dirección General de Juegos y Sorteos. En esta nueva ley se busca obligar a los permisionarios a contar con una licencia por establecimiento, determina los 21 años como la edad mínima para ingresar a los casinos, se restringe la instalación de cajeros automáticos al interior de estos negocios y reconoce que tanto los juegos donde se apuesta como los sorteos son actividades que pueden dar origen a la adicción patológica conocida como ludopatía. Para combatir la enfermedad se pretende crear una base de datos con los nombres de las personas que padezcan ludopatía, a fin de restringir su ingreso a casinos y centros de apuestas, donde los dueños estarán autorizados de impedirles el acceso bajo ese argumento.
Respecto de Sinaloa, Cuén informó que en mayo del año pasado, existían 13 casinos registrados ante la Secretaría de Gobernación. Para combatir la proliferación y uso de las máquinas tragamonedas se han implementado operativos por parte de la Procuraduría General de Justicia del Estado, en los cuales se aseguraron, hasta julio de 2014, un total 1383 máquinas tragamonedas y 60 máquinas electrónicas, sumando un total de 1443.
Con estos antecedentes, el Grupo Parlamentario se dio a la tarea de elaborar y entregar al Poder Legislativo la iniciativa denominada Ley para la Prevención y Atención Integral a Personas con Ludopatía del Estado de Sinaloa, a esta Sexagésima Primera Legislatura. Esta propuesta busca obligar al Gobierno del Estado y particularmente a los ayuntamientos que avalan la instalación de casinos a prevenir y atender los efectos que produce la adicción al juego y que deriva en conductas ludópatas. Asimismo, busca garantizar los derechos de protección de las niñas, niños, adolescentes, menores de veintiún años, personas con discapacidad mental o psicosocial y de quienes ya padezcan ludopatía.
La iniciativa plantea, explicó Cuén, la creación de una política estatal que aborde tres áreas de enfoques: 1. Sensibilización. Transmitir a la sociedad en su conjunto el mensaje de que el juego puede ser peligroso y hacerla consciente de los riesgos que implica. Prevención. Implementación de políticas activas de juego responsable por parte de los operadores, dirigidas a minimizar los riesgos y a maximizar la protección de los grupos de riesgo, y Atención integral a los afectados. Implementación, a través de números telefónicos de ayuda y asociaciones, de una red de centros de tratamiento interdisciplinar de la adicción al juego. La ludopatía y quienes la padecen generan un grave problema social en México. Solo como referencia, en el país existen más casinos que instituciones de educación superior afiliadas a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, la ANUIES.
Desde hace una década las empresas con este giro han proliferado por todo el país y avanzan vertiginosamente respecto de otras alternativas de entretenimiento, tanto en municipios pequeños con menos de 100 000 habitantes como en los principales centros urbanos. Actualmente hay 341 casinos registrados ante la Secretaría de Gobernación, de los cuales sólo 260 están en operación y 44 fueron cerrados por voluntad de los permisionarios. De esta magnitud es el problema que existe en este momento, de esta magnitud es el problema que intenta atender la iniciativa que recientemente entregamos, como Grupo Parlamentario del Partido Sinaloense, a esta LXI Legislatura, tal iniciativa es la Ley para la Prevención y Atención Integral a Personas con Ludopatía del Estado de Sinaloa, finalizó Cuén Ojeda.
.png)

