Ciudad de México.- Este viernes 24 de octubre se conmemoró una edición más del "Día de las Naciones Unidas", celebración que se ll...
Ciudad de México.- Este viernes 24 de octubre se conmemoró una edición más del "Día de las Naciones Unidas", celebración que se lleva a cabo desde 1948 por coincidir con el aniversario de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas en 1945.
A casi siete décadas de su creación el trabajo que realiza la Organización de las Naciones Unidas continua siendo imprescindible no solo en la prevención de conflictos y el mantenimiento de la paz, sino también en la promoción y protección de los derechos humanos.
A través del tiempo, la Organización de las Naciones Unidas se ha distinguido por llevar a cabo importantes acciones tendientes a brindar apoyo a las personas que padecen hambre, analfabetismo, persecuciones y en general, a combatir cualquier fenómeno que inhiba la incorporación y desarrollo de los individuos dentro de la sociedad. Lo anterior en concordancia al objetivo que le dio origen, el cual estriba en el compromiso de mantener la paz y la seguridad internacional; fomentar entre las naciones relaciones de amistad; y promover el progreso social, la mejora del nivel de vida y los derechos humanos.
Con el fin de salvaguardar el Estado de Derecho y para alcanzar cada uno de sus objetivos, este organismo internacional cuenta con seis órganos principales: la Asamblea General; el Consejo de Seguridad; el Consejo Económico y Social; la Secretaría; la Corte Internacional de Justicia; y el Consejo de Administración Fiduciaria, con los cuales cada vez más, México participa activamente.
Acorde a los principios fundamentales de la Organización de las Naciones Unidas, México se ha erigido como un actor sustancial en la atención y solución pacifica de graves problemáticas sociales, lo anterior queda de manifiesto a través de acciones como la lucha contra el Apartheid; la adopción de la Carta de Deberes y Derechos Económicos; la promoción del Periodo Extraordinario sobre Drogas, la elaboración de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, entre otras de igual trascendencia.
Con la incorporación de normas internacionales y el cumplimiento de éstas, el estado mexicano ha coadyuvado para que el progreso y consolidación del derecho internacional se traduzca en beneficios para todos, lo cual se observa en la atención efectiva que se da a enfermedades como el cáncer, hepatitis y diabetes, o bien a fenómenos como la trata de personas, discriminación y tortura.
Hace un mes el presidente de la República, Enrique Peña Nieto en su intervención en el segmento de alto nivel del debate general de la Asamblea General de las Naciones Unidas, refrendó el compromiso de nuestro país con la Organización y planteó la necesidad de un cambio para fortalecer su transparencia, rendición de cuentas y capacidad de respuesta en materia de seguridad, pero también para construir una agenda de desarrollo y poner al día su compromiso con los derechos de las niñas, niños y adolescentes, atendiendo las nuevas problemáticas que amenazan su integridad.
México está asumiendo su responsabilidad global para contribuir a la solución de los principales desafíos de la humanidad. Sin duda, la consolidación de la actividad diplomática, la promoción económica, la difusión cultural y la solidaridad con otras naciones, son elementos fundamentales para resolver de la mejor manera todas aquellas cuestiones que trascienden en el contexto internacional e impactan en el desarrollo interno de nuestro país.
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A casi siete décadas de su creación el trabajo que realiza la Organización de las Naciones Unidas continua siendo imprescindible no solo en la prevención de conflictos y el mantenimiento de la paz, sino también en la promoción y protección de los derechos humanos.
A través del tiempo, la Organización de las Naciones Unidas se ha distinguido por llevar a cabo importantes acciones tendientes a brindar apoyo a las personas que padecen hambre, analfabetismo, persecuciones y en general, a combatir cualquier fenómeno que inhiba la incorporación y desarrollo de los individuos dentro de la sociedad. Lo anterior en concordancia al objetivo que le dio origen, el cual estriba en el compromiso de mantener la paz y la seguridad internacional; fomentar entre las naciones relaciones de amistad; y promover el progreso social, la mejora del nivel de vida y los derechos humanos.
Con el fin de salvaguardar el Estado de Derecho y para alcanzar cada uno de sus objetivos, este organismo internacional cuenta con seis órganos principales: la Asamblea General; el Consejo de Seguridad; el Consejo Económico y Social; la Secretaría; la Corte Internacional de Justicia; y el Consejo de Administración Fiduciaria, con los cuales cada vez más, México participa activamente.
Acorde a los principios fundamentales de la Organización de las Naciones Unidas, México se ha erigido como un actor sustancial en la atención y solución pacifica de graves problemáticas sociales, lo anterior queda de manifiesto a través de acciones como la lucha contra el Apartheid; la adopción de la Carta de Deberes y Derechos Económicos; la promoción del Periodo Extraordinario sobre Drogas, la elaboración de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, entre otras de igual trascendencia.
Con la incorporación de normas internacionales y el cumplimiento de éstas, el estado mexicano ha coadyuvado para que el progreso y consolidación del derecho internacional se traduzca en beneficios para todos, lo cual se observa en la atención efectiva que se da a enfermedades como el cáncer, hepatitis y diabetes, o bien a fenómenos como la trata de personas, discriminación y tortura.
Hace un mes el presidente de la República, Enrique Peña Nieto en su intervención en el segmento de alto nivel del debate general de la Asamblea General de las Naciones Unidas, refrendó el compromiso de nuestro país con la Organización y planteó la necesidad de un cambio para fortalecer su transparencia, rendición de cuentas y capacidad de respuesta en materia de seguridad, pero también para construir una agenda de desarrollo y poner al día su compromiso con los derechos de las niñas, niños y adolescentes, atendiendo las nuevas problemáticas que amenazan su integridad.
México está asumiendo su responsabilidad global para contribuir a la solución de los principales desafíos de la humanidad. Sin duda, la consolidación de la actividad diplomática, la promoción económica, la difusión cultural y la solidaridad con otras naciones, son elementos fundamentales para resolver de la mejor manera todas aquellas cuestiones que trascienden en el contexto internacional e impactan en el desarrollo interno de nuestro país.
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