Los equipos juveniles del Tricolor enfrentan resultados irregulares en torneos recientes, pero mantienen la ilusión de un repunte en las tr...
Los equipos juveniles del Tricolor enfrentan resultados irregulares en torneos recientes, pero mantienen la ilusión de un repunte en las tres Copas del Mundo que disputarán este año.
En los últimos años, las categorías menores de la Selección Mexicana han atravesado un camino lleno de altibajos en el plano internacional. Tanto en la rama varonil como en la femenil, los equipos juveniles han mostrado talento y momentos prometedores, aunque sin lograr consolidarse como protagonistas consistentes en las competencias de alto nivel.
Recientemente, el Torneo Maurice Revello y el Campeonato Sub-20 Femenil de Concacaf sirvieron como termómetro del estado actual de las selecciones menores. En el certamen francés, el combinado varonil dirigido por Eduardo Arce tuvo una participación discreta: perdió en penales contra Dinamarca, venció a Japón, pero fue superado por el Congo. Aunque avanzó con lo justo a las rondas finales, fue eliminado por Francia y volvió a caer frente a Dinamarca en el partido por el tercer lugar.
En contraste, la Selección Femenil Sub-20 mostró solidez en el Campeonato de Concacaf bajo el mando de Doriva Bueno. El equipo avanzó con paso firme en fase de grupos y venció con autoridad a Costa Rica en semifinales. Sin embargo, no logró coronarse bicampeón al ser superado por Canadá en la final.
Un desempeño irregular en Copas del Mundo
El rendimiento en las Copas del Mundo juveniles también ha sido motivo de preocupación. En la rama varonil, México ha tenido altibajos notorios. La Sub-17, que ostenta dos títulos (2005 y 2011), llegó a las finales de 2013 y 2019 pero cayó ante Nigeria y Brasil, respectivamente. Sin embargo, la Sub-20 ha tenido menos fortuna: su mejor resultado fue un subcampeonato en 1977 y un tercer lugar en 2011. En 2023 ni siquiera logró clasificar al Mundial, quedando fuera también de los Juegos Olímpicos tras un mal desempeño en el Premundial de Concacaf.
En cuanto a la rama femenil, la Sub-17 logró su mejor participación en 2018 al obtener el subcampeonato, tras caer ante España en la final. La Sub-20, en cambio, no ha podido alcanzar instancias decisivas y fue eliminada en octavos de final por Estados Unidos en la edición de 2024.
Un año clave para el renacer
Pese a los tropiezos, el 2025 representa una nueva oportunidad para las selecciones menores. México ha conseguido su clasificación a tres torneos mundiales:
Mundial Sub-20 Varonil (Chile): del 27 de septiembre al 19 de octubre.
Mundial Sub-17 Femenil (Marruecos): del 17 de octubre al 8 de noviembre.
Mundial Sub-17 Varonil (Catar): del 3 al 27 de noviembre.
Estos compromisos representan una posibilidad para que el fútbol juvenil mexicano recupere terreno perdido y vuelva a posicionarse como una potencia en desarrollo de talento. La esperanza está puesta en que esta nueva generación logre revertir la tendencia y coloque nuevamente al Tricolor en los primeros planos internacionales.
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