Estudios sugieren que quienes suelen ofrecer consejos podrían estar buscando sentirse poderosos, más allá de querer ayudar genuinamente. Cua...
Estudios sugieren que quienes suelen ofrecer consejos podrían estar buscando sentirse poderosos, más allá de querer ayudar genuinamente.
Cuando alguien es excesivamente amable y constantemente brinda consejos, solemos interpretarlo como una muestra de generosidad y buen corazón. Sin embargo, la psicología advierte que esta actitud podría estar motivada por algo más complejo: una necesidad de poder.
Según un artículo del Dr. Art Markman en Psychology Today, basado en una serie de estudios encabezados por el investigador Michael Schaerer, dar consejos puede estar estrechamente ligado a la sensación de poder personal. En total, se realizaron cuatro estudios que abordaron distintas formas de medir la percepción del poder, todos con resultados coincidentes: quienes daban consejos se sentían más poderosos.
En el primer estudio, los participantes recordaron una ocasión en la que ofrecieron consejos. Posteriormente, se les aplicó un test para medir su nivel de sensación de poder. El resultado fue claro: dar consejos generaba en ellos una percepción de mayor autoridad.
Los dos siguientes estudios investigaron si las personas que buscan sentirse superiores son más propensas a dar consejos. En ambos casos, se encontró que aquellos con una inclinación a buscar poder eran más directos y frecuentes al ofrecer orientación, incluso sin haber sido solicitada.
El último estudio se realizó en línea. Los participantes pudieron dar consejos a otros y luego se les informó si estos fueron leídos o no. Se descubrió que la percepción de haber sido escuchados fortalecía su sensación de poder. En contraste, cuando creían que sus consejos habían sido ignorados, esa sensación disminuía notablemente.
De acuerdo con Markman, estos hallazgos indican que, aunque muchas veces no se tenga la intención de manipular o dominar a otros, el simple hecho de dar consejos puede reforzar una sensación interna de influencia y control.
Así, la próxima vez que alguien te ofrezca consejos de forma insistente, tal vez valga la pena preguntarse si lo hace por ayudar… o por sentirse con poder sobre ti.
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