Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “La primera igualdad es la equidad”, Victor Hugo PURAS PROMESAS El advenimiento de un nuevo go...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“La primera
igualdad es la equidad”, Victor Hugo
PURAS PROMESAS
El advenimiento
de un nuevo gobierno suele venir acompañado de esperanzas de cambio y
renovación. Sin embargo, en el caso del gobierno entrante de Estrella Palacios
Domínguez, la realidad parece desafiar las expectativas creadas.
A pesar de las
promesas de transformaciones significativas, dos dependencias clave
permanecerán inamovibles cuando la alcaldesa electa asuma el cargo en
noviembre.
La Secretaría de
Seguridad Pública, liderada por Jaime Othoniel Barrón Valdez, seguirá bajo su
dirección por otros tres años.
Este
nombramiento perpetuado levanta serias dudas sobre la capacidad del nuevo
gobierno para implementar cambios profundos en una de las áreas más críticas y
sensibles para la ciudadanía.
La seguridad
pública es un tema prioritario que demanda constante evaluación y renovación de
estrategias, algo que difícilmente se logrará con una figura que ha estado en
el cargo sin demostrar cambios significativos
Igualmente
preocupante es la situación en la Junta Municipal de Agua Potable y
Alcantarillado de Mazatlán (JUMAPAM).
No solo
continuará Jorge Guadalupe González Naranjo como gerente, sino que todo su
equipo de gerentes permanecerá en sus posiciones.
La permanencia
de estos funcionarios implica una continuidad de políticas y prácticas que han
sido ampliamente cuestionadas por su ineficiencia y falta de transparencia.
La gestión del
agua y los servicios básicos requiere una revisión constante y adaptaciones a
las necesidades cambiantes de la población, algo que parece estar siendo
ignorado en favor de la estabilidad burocrática.
A esta
incertidumbre se suma el destino de Edgar González Zatarain, actual alcalde
interino.
Existe una
fuerte posibilidad de que regrese a su antiguo puesto como Secretario del
Ayuntamiento. González Zatarain había abandonado sus aspiraciones a la
presidencia municipal a cambio de una promesa de una secretaría, y siguiendo
esta lógica, podría retornar a su antiguo cargo.
Este movimiento
no solo perpetúa un sistema de favores políticos, sino que también socava la
promesa de un gobierno más transparente y orientado a resultados.
La ciudadanía
tiene el derecho de exigir transparencia y rendición de cuentas de sus líderes.
Las promesas de cambio no deben ser meras palabras vacías utilizadas para ganar
votos, sino compromisos serios y realizables.
La continuidad
de figuras clave en dependencias críticas como la Secretaría de Seguridad
Pública y JUMAPAM sugiere que el nuevo gobierno puede estar más interesado en
mantener el status quo que en realizar las reformas necesarias
La
administración de Estrella Palacios Domínguez enfrenta un desafío
significativo: demostrar que las promesas de cambio no son simplemente retórica
política.
La permanencia
de Barrón Valdez y González Naranjo en sus respectivas posiciones, así como el
posible regreso de González Zatarain, plantea serias dudas sobre la dirección
en la que se dirige este nuevo gobierno.
La ciudadanía
debe permanecer vigilante y exigir el cumplimiento de las promesas de
renovación y mejora que se hicieron durante la campaña.
Y hablando de la
Jumapam, esté pendiente pues pronto, más rápido de lo que canta un gallo
afónico, le daremos a conocer el contubernio millonario que existe entre el gobierno
municipal (Édgar González) y Jumapam ( Jorge González).
Nomás le
adelantamos algo… es parecido al cártel inmobiliario, pero diciendo más
concreto, ¿se acuerda de los globos aerostáticos? Pues igualito, las obras de
la paramunicipal se inflan macizo.
Ahí les soltamos
pronto.
Y VOLVER, VOLVER
Este domingo, la
política en Rosario tomó un giro significativo durante la primera sesión
ordinaria del mes de junio. Uno de los puntos más destacados en el orden del
día fue la solicitud de Claudia Liliana Valdez Aguilar para reincorporarse a su
cargo como alcaldesa tras su permiso para contender en las pasadas elecciones.
Con una
aprobación por mayoría, Valdez Aguilar retomará las riendas del municipio,
marcando un capítulo que merece un análisis crítico.
La
reincorporación de Valdez Aguilar no es simplemente una cuestión
administrativa. Su regreso pone en relieve varios aspectos importantes sobre la
política local y la normativa electoral.
Según el
documento presentado por Valdez Aguilar, la jurisprudencia de la sala superior
establece que las separaciones del cargo de los presidentes Municipales que
desean contender en elecciones no son definitivas.
Esto significa
que, tras el periodo obligatorio de 90 días antes de la jornada electoral y
hasta después de la misma, es completamente válido que los alcaldes se
reincorporen a sus cargos.
Este proceso,
aunque legalmente sólido, plantea interrogantes sobre la continuidad y
estabilidad en la administración local. Durante el periodo de permiso, Jesús
Eloy Manjarrez Mancillas asumió la responsabilidad como alcalde. Sin embargo,
con la aprobación de la reincorporación de Valdez Aguilar, Manjarrez Mancillas
presentó su renuncia irrevocable al cabildo, para ser notificada al H. Congreso
del Estado.
Este tipo de
transiciones pueden generar un efecto de desorientación tanto en la
administración municipal como en la percepción pública de la gobernabilidad.
En la misma
sesión, se abordaron otras reincorporaciones: la regidora Annshaira Aguilar
García y el Síndico Procurador Armando Rodríguez Tirado, quienes también
solicitaron su regreso a sus cargos tras participar en las pasadas elecciones.
Al igual que
Valdez Aguilar, sus solicitudes fueron aprobadas por mayoría, lo que refuerza
la idea de una vuelta a la normalidad tras el periodo electoral.
Sin embargo, es
crucial reflexionar sobre el impacto de estas idas y vueltas en la
administración pública.
Si bien es legal
que los funcionarios electos se tomen permisos para competir en elecciones y
luego regresen a sus cargos, esta práctica puede desestabilizar la continuidad
administrativa y afectar la eficiencia del gobierno local.
La ciudadanía de
Rosario merece una administración que funcione con la máxima estabilidad y
efectividad, sin interrupciones significativas.
El regreso de
Valdez Aguilar, así como el de Aguilar García y Rodríguez Tirado, también pone
en la mesa el debate sobre la profesionalización y la dedicación en la
política.
Los servidores
públicos deben considerar el impacto de sus decisiones no solo en términos de
oportunidades personales, sino también en cómo estas afectan a la comunidad que
representan.
La política debe
ser vista como un compromiso continuo y consistente, más allá de los ciclos
electorales.
EL CAMBIO
El proceso de
Entrega-Recepción entre legislaturas es un momento crucial en cualquier sistema
democrático, donde la continuidad y la transparencia son fundamentales para
asegurar una transición ordenada y eficiente del poder legislativo.
En el caso de la
Sexagésima Cuarta Legislatura del Congreso del Estado, que está próxima a
concluir su periodo, la planificación anticipada y meticulosa de este proceso
es destacable según las declaraciones del diputado presidente de la Junta de
Coordinación Política, Feliciano Castro Meléndrez.
Castro Meléndrez
enfatiza la importancia de iniciar los preparativos con suficiente antelación,
evitando dejar pendientes de última hora que puedan comprometer la continuidad
administrativa y legislativa.
Este enfoque
previsor no solo es una responsabilidad práctica, sino también un gesto de
compromiso con la eficiencia y la responsabilidad pública.
Es crucial
subrayar que la preparación para la entrega de las instalaciones del Congreso y
la administración no solo implica aspectos logísticos, sino también la
transferencia de información, documentos y políticas que afectarán el curso de
la próxima legislatura.
La transparencia
en este proceso es esencial para garantizar que la nueva legislatura pueda
comenzar su trabajo sin obstáculos significativos y con pleno conocimiento de
la situación heredada.
Además, la
planificación anticipada no solo facilita la transición interna dentro del
Congreso, sino que también ayuda a mantener la confianza pública en las
instituciones democráticas.
Cuando los
ciudadanos ven que los líderes electos se preparan meticulosamente para los
cambios de poder, se refuerza la percepción de responsabilidad y
profesionalismo en el servicio público.
Es notable que
la Sexagésima Cuarta Legislatura ha cumplido su mandato durante tres años, un
periodo en el que ha legislado y representado a los ciudadanos según los
principios democráticos establecidos.
Ahora, con la
Sexagésima Quinta Legislatura a la vuelta de la esquina, la continuidad en el
proceso de Entrega-Recepción es esencial para asegurar que los objetivos
legislativos y administrativos no se vean comprometidos por problemas
procedimentales.
mlizarraga1@entreveredas.com.mx
Facebook,
Instagram y X: PerioditaMarco
.png)

