Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria. José Hernández CUENTAS CLARAS El goberna...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
Sepan que
olvidar lo malo también es tener memoria. José Hernández
CUENTAS CLARAS
El gobernador
Rubén Rocha Moya ha intensificado su postura respecto al conflicto que envuelve
a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), dejando claro que la aceptación de
la Ley Orgánica es fundamental para él como vía para combatir la corrupción y
asegurar la transparencia en la institución.
Desde su punto
de vista, esta ley es la única solución para resolver las profundas
discrepancias administrativas y financieras que han empañado la reputación de
la universidad.
Rocha Moya no ha
vacilado en señalar a Héctor Melesio Cuen Ojeda, exrector de la UAS, como
figura central en las acusaciones de corrupción que enfrenta la institución.
Para el gobernador, la presencia de Cuen Ojeda
en la universidad es inaceptable y representa un obstáculo para avanzar hacia
una gestión limpia y responsable de los recursos públicos destinados a la
educación.
La estrategia de
Rocha Moya combina el diálogo con la firmeza en sus exigencias. Aunque se
muestra dispuesto a reunirse con los líderes de la UAS y la intervención de la
secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, deja claro que cualquier
acuerdo debe estar fundamentado en la aceptación irrestricta de la reforma
legislativa propuesta.
Esta postura
refleja no solo un compromiso con sus principios de anticorrupción, sino
también una determinación por mantener la autoridad gubernamental sobre los
asuntos educativos en el estado.
Desde una
perspectiva crítica, la insistencia de Rocha Moya en la culpabilidad y
responsabilidad de ciertos actores puede ser vista como una estrategia para
consolidar su base política y fortalecer la imagen de su administración como
una defensora de la integridad institucional.
Sin embargo,
también plantea desafíos significativos en términos de la gobernabilidad y la
cooperación efectiva entre los poderes públicos y la academia.
El conflicto en
la UAS bajo el gobierno de Rubén Rocha Moya ilustra las complejidades de la
política educativa y la lucha contra la corrupción en México.
Mientras el
gobernador busca imponer su visión reformista, enfrenta resistencias internas y
críticas externas sobre la naturaleza y la ejecución de sus políticas. El
desenlace de esta disputa no solo determinará el futuro de la universidad, sino
también sentará un precedente importante en la política estatal y nacional.
Hoy se reúnen
ambas partes para concretar acuerdos.. mientras tanto…
Y POR EL OTRO
LADO
La reciente
noticia del despido de Eneyda y Ricardo Rocha Ruiz, hijos del gobernador Rubén
Rocha Moya, de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha intensificado las
tensiones en el ya convulso escenario político y académico del estado.
Según
declaraciones del mandatario en su conferencia semanal, estos despidos están
relacionados con los conflictos internos y las acusaciones de corrupción que
han sacudido a la UAS en los últimos meses.
Rubén Rocha Moya
ha defendido públicamente a sus hijos, argumentando que los despidos podrían
estar motivados políticamente por los actuales directivos de la UAS, quienes
enfrentan acusaciones graves.
Aunque reconoce
que desconoce las razones oficiales detrás de los despidos, ha insinuado que
podrían ser parte de un intento por parte de la administración universitaria de
desacreditar a su familia.
El gobernador ha
dejado claro que sus hijos defenderán sus derechos laborales a través de los
tribunales correspondientes.
Esta postura no
solo subraya la tensión entre la política gubernamental y la autonomía
universitaria, sino que también pone de relieve los desafíos legales y éticos
de manejar conflictos familiares en un entorno público tan delicado como el
educativo.
La reacción
pública ante estos despidos ha sido mixta. Mientras algunos sectores critican
la presunta injerencia política en asuntos académicos, otros apoyan la
transparencia y la rendición de cuentas en la gestión universitaria.
Este episodio
también arroja luz sobre la compleja dinámica entre el poder político y las
instituciones educativas autónomas en México, especialmente en un estado con
historial de conflictos políticos y administrativos.
TAPÓN DE SIDRA
El presidente
municipal de Ahome, Gerardo Vargas Landeros, se encuentra en medio de una
controversia creciente tras las denuncias contra empleados municipales que
solicitaron permisos para trabajar en la campaña electoral, supuestamente
favoreciendo a candidatos competidores.
Esta situación
ha resultado en la solicitud de renuncias voluntarias por parte de algunos
empleados, mientras que otros podrían enfrentar la misma exigencia si se
comprueban las acusaciones en su contra.
Vargas Landeros
ha enfatizado la importancia de la transparencia y la rectitud en la
administración pública, respaldado por la confianza del gobernador Rubén Rocha
Moya para actuar según considere necesario.
Sin embargo, el
manejo de estas acusaciones no solo afecta la reputación del gobierno
municipal, sino que también pone a prueba la capacidad del alcalde para
gestionar conflictos internos de manera efectiva, especialmente en un contexto
político tan tenso como el actual.
La relación
entre el gobierno estatal y municipal se vislumbra como un aspecto clave en
este escenario.
Si bien Vargas
Landeros tiene libertad para manejar asuntos de empleados de bajo nivel, la
necesidad de consultar al gobernador para cambios entre funcionarios de primer
nivel destaca la importancia de la coordinación y el apoyo político en
decisiones sensibles como estas.
Además de las
acusaciones internas, Vargas Landeros también ha tenido que enfrentar críticas
sobre las prácticas de los policías municipales, particularmente el uso de
gorros o capuchas durante el servicio.
Aunque reconoce
la necesidad bajo condiciones climáticas extremas, ha reiterado la obligación
de los policías de identificarse correctamente al interactuar con la comunidad,
reafirmando su compromiso con normativas claras y transparentes en el ejercicio
del poder público.
A medida que la
gestión de Vargas Landeros avanza, será crucial mantener un equilibrio entre la
firmeza en la aplicación de normativas y la sensibilidad hacia los problemas
sociales y políticos que enfrenta su administración.
El manejo
efectivo de estas situaciones no solo determinará su legado como líder
municipal, sino también influirá en la estabilidad y la confianza pública en
las instituciones locales.
mlizarraga1@entreveredas.com.mx
Facebook, Instagram
y X: PeriodistaMarco
.png)

