Línea global Ana Gómez En un discurso cargado de fervor y determinación, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu se dirigió al Congre...
Línea global
Ana Gómez
En un discurso cargado de fervor y determinación, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu se dirigió al Congreso de Estados Unidos en una intervención que no dejó a nadie indiferente. Ante un auditorio en su mayoría republicano, y en medio de un clima de creciente tensión entre su gobierno y la administración demócrata de Joe Biden, Netanyahu defendió la continuación de la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza hasta alcanzar la “victoria total”.
Netanyahu, en su característico estilo combativo, advirtió que las fuerzas israelíes no tienen intención de reocupar Gaza una vez concluida la guerra. Sin embargo, subrayó la necesidad de que Israel mantenga el control sobre la seguridad del enclave para prevenir futuras amenazas. Esta declaración llega en un momento crítico, dado que la administración Biden ha expresado preocupaciones sobre el impacto humanitario de los ataques israelíes, incluyendo bombardeos en áreas densamente pobladas y restricciones a la ayuda humanitaria.
El discurso de Netanyahu no se limitó a cuestiones militares. Aprovechó la oportunidad para lanzar una fuerte acusación contra Irán, sugiriendo que el país persa está detrás de las protestas propalestinas en territorio estadounidense. Esta afirmación, cargada de carga política, se produce en un contexto de fricciones diplomáticas y tensiones regionales exacerbadas.
El discurso fue también un escenario para que Netanyahu reforzara su alineación con el partido republicano, destacando su gratitud hacia Donald Trump por trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén y promover los Acuerdos de Abraham, que normalizaron relaciones entre Israel y varios países árabes. Esta alineación con Trump se contrapone a la relación más conflictiva con la administración actual, liderada por Biden, que ha mostrado críticas hacia la conducción de la guerra por parte de Israel.
La ausencia notable de la vicepresidenta Kamala Harris, que es la encargada de presidir el Senado, y las tensiones en el hemiciclo reflejan el complicado panorama político en Estados Unidos. La presencia de manifestantes en contra del discurso de Netanyahu, incluidos actores y activistas, subraya la polarización sobre el conflicto en Gaza, mientras que la presencia de una congresista demócrata con un abanico que lo llamaba “criminal de guerra” y la expulsión de otros manifestantes por sus camisetas, ilustra la profunda división interna en la política estadounidense respecto a Israel.
A lo largo de su discurso, Netanyahu también hizo un llamado a acelerar el suministro de armamento desde Estados Unidos, argumentando que esto permitiría a Israel concluir su operación en Gaza de manera más eficiente. La cifra de víctimas palestinas, que se aproxima a los 39,000 desde el ataque de Hamás del 7 de octubre, añade una dimensión sombría a la discusión sobre el conflicto.
Con su visita, Netanyahu también se prepara para encuentros con Biden, Harris y Trump, subrayando la importancia de su relación con Estados Unidos en el contexto de su agenda de seguridad y política exterior. Su cuarto discurso ante el Congreso marca un récord en la historia de los mandatarios extranjeros que han hablado ante los legisladores estadounidenses, superando a Winston Churchill.
La situación en Gaza y las relaciones internacionales de Israel siguen siendo temas de alta complejidad y sensibilidad. La postura firme de Netanyahu, junto con las tensiones políticas en Washington y las dinámicas regionales, indican que el conflicto no solo tiene profundas implicaciones humanitarias, sino también significativas ramificaciones geopolíticas. La comunidad internacional, así como los ciudadanos estadounidenses, observan de cerca los desarrollos, esperando respuestas claras y soluciones duraderas en un escenario cada vez más complicado.
.png)

