El 30 de abril de 1924 el general Álvaro Obregón como presidente de México con apoyo de José Vasconcelos instituyeron este día para celebrar...
México fue el primer país del mundo en destinar un día para celebrar a los niños
Este año marca un hito significativo en México, ya que se conmemoran los primeros 100 años del Día del Niño, una fecha que ha sido crucial para la protección y el reconocimiento de los derechos de los niños en el país.
La celebración del Día del Niño en México se remonta a 1924, cuando el entonces presidente Álvaro Obregón estableció oficialmente el 30 de abril como un día dedicado a honrar a los niños mexicanos.
Durante el sexenio del presidente Álvaro Obregón, el secretario de educación José Vasconcelos desempeñó un papel crucial en la creación del Día del Niño en México en 1924. Como ferviente defensor de la educación y los derechos de los niños, Vasconcelos promovió la idea de dedicar un día especial para celebrar y honrar a los niños mexicanos.
Bajo su liderazgo en la Secretaría de Educación Pública (SEP), Vasconcelos impulsó diversas iniciativas para mejorar las condiciones de vida y la educación de los niños en el país. Reconociendo la importancia de resaltar la importancia de la infancia en la sociedad, Vasconcelos apoyó la propuesta de establecer oficialmente el 30 de abril como el Día del Niño en México.
Gracias a sus esfuerzos y su visión progresista, el presidente Álvaro Obregón firmó el decreto que oficializó esta celebración, marcando así el inicio de una tradición que ha perdurado durante un siglo.
La intervención de José Vasconcelos en la creación del Día del Niño refleja su compromiso con el bienestar y el desarrollo integral de los niños mexicanos, dejando un legado duradero en la historia del país.
Desde entonces, esta fecha ha servido como un recordatorio de la importancia de garantizar el bienestar y el desarrollo integral de los niños en la sociedad.
México se adelantó a otros países, e incluso a la ONU, en la creación del Día del Niño al establecer oficialmente esta celebración el 30 de abril de 1924, durante el sexenio del presidente Álvaro Obregón. Mientras que la ONU proclamó el Día Universal del Niño el 20 de noviembre de 1959, la iniciativa mexicana precedió a esta fecha por más de tres décadas.
El adelanto de México en la creación del Día del Niño refleja su compromiso temprano con la protección y el reconocimiento de los derechos infantiles. Desde sus inicios, esta celebración tuvo como objetivo principal resaltar la importancia de garantizar el bienestar y el desarrollo integral de los niños en la sociedad.
La decisión de México de instituir oficialmente el Día del Niño en 1924 fue un paso significativo que sirvió de inspiración para otros países y organizaciones internacionales en su reconocimiento de la infancia como una etapa crucial en la vida de las personas. Esta iniciativa pionera demostró el liderazgo y la visión progresista de México en materia de derechos infantiles, sentando las bases para futuras acciones a nivel nacional e internacional en favor de la niñez.
A lo largo de este siglo de celebración, México ha realizado importantes avances en la protección de los derechos infantiles, incluyendo la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas en 1990, la cual establece los derechos fundamentales de todos los niños, como el derecho a la salud, la educación, la protección y la participación.
Además, el país ha implementado programas y políticas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los niños mexicanos, incluyendo programas de alimentación, salud y educación, así como iniciativas para prevenir la violencia y la explotación infantil.
Sin embargo, a pesar de estos avances, todavía existen desafíos importantes que enfrentan los niños en México, como la pobreza, la desigualdad, la violencia y la discriminación. Por lo tanto, el Día del Niño no solo es una ocasión para celebrar, sino también un recordatorio de la necesidad continua de trabajar juntos para garantizar un futuro mejor para todos los niños mexicanos.
Durante los últimos cien años, el Día del Niño ha evolucionado para convertirse en una celebración que va más allá de regalos y entretenimiento, centrándose en la promoción de los derechos de los niños, la igualdad de oportunidades y el acceso a una educación de calidad.
En este centenario del Día del Niño en México, es imperativo renovar el compromiso de proteger y promover los derechos de los niños, así como de crear un entorno seguro y propicio para su crecimiento y desarrollo.
Que esta celebración nos inspire a redoblar nuestros esfuerzos en favor de la infancia, y a trabajar en conjunto para construir un país donde todos los niños puedan alcanzar su máximo potencial y disfrutar de una infancia plena y feliz.


