El domingo 28 de abril del presente año quedará marcado como uno de los días más oscuros en la historia reciente de México. Mientras la naci...
El domingo 28 de abril del presente año quedará marcado como uno de los días más oscuros en la historia reciente de México. Mientras la nación sintonizaba el segundo debate presidencial, un escalofriante récord se establecía: 103 vidas segadas por la violencia en tan solo 24 horas. Este trágico hito superó el previo récord de 101 asesinatos, marcado apenas el 17 de abril, que ahora ocupa el segundo lugar en la lista de días más mortíferos del año.
Este sombrío panorama evidencia una escalada alarmante de la violencia en el país, que ya había sido palpable con los 100 asesinatos reportados el 11 de febrero y los 101 del 17 de abril. Ahora, con 103 vidas arrebatadas en un solo día, el año 2024 se consolida como uno de los más violentos en la historia de México, particularmente en el cierre del sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Las cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) pintan un panorama desolador. Abril acumulaba 2 mil 187 asesinatos hasta el fatídico domingo 28, con 600 cometidos únicamente en la última semana. Esto significa un promedio de 78 homicidios diarios durante el mes de abril, superando los 72 de febrero, los 70 de marzo y los 68 de enero.
Con dos días restantes para que termine el mes, abril se encamina a convertirse en el período más mortífero del año. La mayoría de las víctimas del domingo provienen de estados como Guanajuato, Puebla, Morelos, Baja California, Zacatecas y Veracruz, señalando la dispersión de la violencia a lo largo y ancho del territorio nacional.
En el desgarrador recuento, Guanajuato lidera la lista con 267 asesinatos durante abril, seguido por el Estado de México, Baja California, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Jalisco, Guerrero, Sonora, Ciudad de México y Veracruz. Este escalofriante panorama no excluye a la capital, que registró su cifra más alta de asesinatos del año en abril, con 78 víctimas.
Es imperativo que las autoridades actúen con prontitud y eficacia para frenar esta espiral de violencia que consume a nuestra sociedad. La seguridad y la paz son derechos inalienables de cada ciudadano mexicano, y es responsabilidad del Estado garantizarlos. La lucha contra la impunidad, el fortalecimiento de las instituciones y el compromiso firme contra el crimen organizado son pasos esenciales hacia un México más seguro y justo para todos.


