Oportunismo político en marcha 8M Culiacán, Sinaloa.- La marcha del 8 de marzo es un espacio de reivindicación y protesta, no una pasarela ...
Culiacán, Sinaloa.- La marcha del 8 de marzo es un espacio de reivindicación y protesta, no una pasarela para la autopromoción. Sin embargo, la regidora Erika Sánchez decidió hacer acto de presencia solo para tomarse la foto, sin realmente sumarse a la causa ni acompañar la lucha de las mujeres.
Este comportamiento no es nuevo en la política mexicana. A lo largo de los años, hemos visto cómo figuras públicas y funcionarios buscan capitalizar movimientos sociales para proyectar una imagen de cercanía y compromiso, cuando en la práctica su participación se reduce a gestos simbólicos sin impacto real. La estrategia es simple: aparecer en el momento clave, capturar la imagen y difundirla en redes sociales para mantener relevancia.
El problema no es solo la incongruencia, sino el daño que esto genera. Al banalizar la lucha feminista, políticos como Sánchez refuerzan la idea de que el activismo es un accesorio publicitario y no un compromiso con la transformación social. Mientras miles de mujeres exigen justicia, seguridad y derechos, su presencia sin sustancia demuestra que la prioridad no es el cambio, sino la imagen.
Si realmente quisiera representar a las mujeres, su labor debería centrarse en impulsar políticas públicas que atiendan la violencia de género, la desigualdad laboral y la falta de acceso a la justicia, en lugar de limitarse a un acto superficial de presencia. La pregunta, entonces, no es si estuvo en la marcha, sino qué está haciendo desde su cargo para responder a las demandas del movimiento.
Las mujeres no necesitan figurantes en sus manifestaciones, sino aliados en la toma de decisiones.
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