Culiacán, Sinaloa.- La fracción parlamentaria del Partido Sinaloense (PAS) en el Congreso del Estado, integrada por el diputado Víctor Anton...
Culiacán, Sinaloa.- La fracción parlamentaria del Partido Sinaloense (PAS) en el Congreso del Estado, integrada por el diputado Víctor Antonio Corrales Burgueño y la diputada MC. Angélica Díaz Quiñónez, señaló que, si bien la protección del maíz nativo es fundamental para preservar el patrimonio biocultural de México, una prohibición total del maíz transgénico sin medidas que impulsen la productividad podría comprometer la seguridad alimentaria, frenar la innovación científica y generar conflictos comerciales internacionales.
Durante la Sesión Extraordinaria, Corrales Burgueño subrayó la importancia de abordar este tema desde una perspectiva integral que contemple el desarrollo tecnológico, la autosuficiencia alimentaria y las implicaciones económicas y comerciales de la medida.
"A pesar de los objetivos de protección del maíz nativo, observamos con preocupación que este decreto podría limitar el desarrollo agrícola y la competitividad del país, al restringir el uso de tecnologías transgénicas que han demostrado incrementar la productividad en diversas naciones", expresó el legislador.
El diputado explicó que, en un contexto de cambio climático y creciente demanda de alimentos, la ciencia debe ser un aliado estratégico en la búsqueda de soluciones sostenibles. Destacó que el rendimiento del maíz nativo es considerablemente menor al de variedades híbridas y transgénicas, lo que podría incrementar la dependencia del país en importaciones, afectando la seguridad alimentaria y el acceso a insumos básicos para la producción de alimentos.
"En México, el rendimiento promedio del maíz nativo es de 1.5 a 2 toneladas por hectárea, mientras que los maíces híbridos alcanzan entre 7 y 10 toneladas por hectárea en condiciones óptimas. Más del 40% del maíz que se consume en el país es importado, en su mayoría maíz amarillo transgénico. Ante este escenario, una prohibición total del maíz genéticamente modificado sin estrategias alternativas de aumento de la productividad podría afectar gravemente la seguridad alimentaria", detalló.
Además, el Grupo Parlamentario del PAS advirtió sobre las repercusiones económicas y comerciales que podrían derivarse de la implementación de esta medida, ya que restringir el uso del maíz transgénico podría generar conflictos con socios comerciales clave, como Estados Unidos y Canadá, dentro del marco del T-MEC.
"Es importante recordar que ya han surgido disputas comerciales en torno a la regulación del maíz genéticamente modificado, y una prohibición absoluta podría derivar en represalias comerciales o incluso en la obligación de compensaciones económicas por parte del Estado mexicano. En un contexto global donde la competitividad agrícola es clave, esta medida podría poner en desventaja a los productores nacionales y elevar el costo de los alimentos para los consumidores", puntualizó Corrales Burgueño.
El legislador insistió en que cualquier regulación sobre el maíz en México debe estar sustentada en evidencia científica y buscar un equilibrio entre la tradición y el desarrollo tecnológico, con el objetivo de garantizar la autosuficiencia alimentaria y la estabilidad económica del país.
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