Culiacán, Sinaloa.- Los regidores tienen el deber de representar a la ciudadanía, atender sus demandas y gestionar soluciones para el desar...
Culiacán, Sinaloa.- Los regidores tienen el deber de representar a la ciudadanía, atender sus demandas y gestionar soluciones para el desarrollo del municipio.
Sin embargo, en Culiacán, algunos han convertido su cargo en una pasarela social, alejándose de las problemáticas reales de la población.
Tal es el caso de Erika Sánchez, quien ha cambiado el contacto con la gente por exclusivas cenas, eventos de élite y reuniones con la alta sociedad.
Un vistazo a sus redes sociales lo confirma: imágenes en restaurantes de lujo, encuentros con figuras influyentes y una presencia constante en eventos de prestigio.
En contraste, no hay rastros de gestiones en colonias populares, sindicaturas o comunidades rurales.
La regidora ha ignorado a los líderes comunitarios, dejándolos plantados en reuniones donde los ciudadanos siguen esperando respuestas a promesas de campaña que jamás se materializaron.
Más preocupante aún es que su actividad política se ha limitado a criticar los programas sociales del Gobierno Federal, sin presentar alternativas ni propuestas concretas para Culiacán.
Su presencia en el territorio solo ocurre cuando hay una oportunidad fotográfica que alimente su imagen en redes sociales.
Quizá Erika Sánchez debería reconsiderar su vocación. Viendo su entusiasmo por la moda, la gastronomía y el turismo, podría desempeñarse mejor como influencer que como servidora pública.
Mientras tanto, los ciudadanos seguirán esperando hasta la próxima campaña electoral, cuando vuelva a posar para la foto en un forzado "baño de pueblo".


