Sobre el camino Benjamín Bojórquez Olea. En el contexto actual de Sinaloa, la postura de la oposición parece centrarse en esperar la prime...
Sobre el camino
Benjamín Bojórquez Olea.
En el contexto actual de Sinaloa, la postura de la oposición parece centrarse en esperar la primera señal de fracaso por parte del gobierno del Dr. Rubén Rocha Moya, sin considerar que esta actitud impacta no solo al gobernador, sino al propio estado y a sus habitantes. Al enfatizar la derrota del mandatario estatal como una oportunidad para volver al poder, los detractores pasan por alto el hecho de que los logros o fracasos de la administración afectan directamente el desarrollo y bienestar de la sociedad sinaloense.
La actitud de “esperar a que le vaya mal” refleja una oposición que ha quedado rezagada, sin una agenda constructiva ni propuestas alternativas para mejorar la situación del estado. Más allá de una crítica basada en la responsabilidad y en la construcción de un debate político sano, esta perspectiva de desear la derrota del gobierno apunta a un intento de revivir viejas estructuras de poder en Sinaloa. El PRI y el PAN, partidos que anteriormente dominaban la escena pública, parecen buscar una forma de recuperar su influencia a cualquier costo, aun si eso significa esperar el fracaso del actual gobierno para presentarse nuevamente como salvadores e impolutos de la patria.
La administración del Dr. Rocha Moya ha alcanzado una base sólida de apoyo, impulsada en gran medida por su conexión con el gobierno federal y la estructura de Morena, logrando, por ejemplo, mantener la mayoría simple en el Congreso estatal y un control significativo sobre los principales municipios del estado. Estos logros subrayan el respaldo popular y la legitimidad que el Dr. Rocha Moya mantiene actualmente en su gestión. Sin embargo, el deseo de algunos sectores de la oposición de que el gobernador fracase no solo representa una amenaza para la estabilidad política, sino que revela una desconexión entre los intereses partidistas y las verdaderas necesidades del estado.
Desde la perspectiva de sus detractores, el gobernador enfrenta obstáculos importantes en su gestión, los cuales podrían ser utilizados para intentar desacreditar su administración. Estos desafíos representan áreas donde la oposición podría señalar errores o deficiencias, tratando de construir una narrativa de fracaso para el Dr. Rocha Moya. Sin embargo, cuando la crítica es puramente destructiva y carece de propuestas, quien realmente resulta perjudicado es Sinaloa.
La actitud de la oposición de esperar el fracaso del Dr. Rubén Rocha Moya solo perjudica al estado, ya que detiene el progreso y desvía el debate político hacia una lucha de poder sin sentido. La crítica es esencial en cualquier democracia, pero debe estar orientada hacia la mejora colectiva y no hacia el beneficio partidista. La oposición tiene el reto de demostrar que puede ser una alternativa responsable y constructiva, una que vea en el éxito de Sinaloa su verdadero propósito y no solo una oportunidad para recuperar su influencia perdida.
GOTITAS DE AGUA:
La oposición parece atrapada en un espectáculo donde asumen la postura de jueces inapelables, creyendo que tienen todas las soluciones y que su versión es la única válida. Se proyectan como el relevo infalible, ignorando la complejidad que exige la política y la necesidad de mirarse en el espejo con autocrítica, algo que define a cualquier líder verdaderamente sabio. La política no es un tablero blanco y negro, sino una trama de matices en la que todos los actores comparten responsabilidad en los aciertos y desafíos de un gobierno. Sin embargo, la oposición parece preferir el teatro de las certezas, convencida de que el único error lo comete el gobierno actual, olvidando que su propia ceguera ante las zonas grises es lo que podría hundirlos a todos. Porque en política, quien nunca se equivoca, ya está perdido. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…

