Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora”, John Lennon ALTERNA...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Algunos están
dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora”, John Lennon
ALTERNATIVAS
La reciente
decisión de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) de levantar el paro de
labores marca un momento crucial para la institución y su comunidad
universitaria.
Después de más
de 20 meses de incertidumbre, tensiones y constantes reclamos por la defensa de
su autonomía, la reapertura de la Mesa de Diálogo en la Secretaría de
Gobernación (SEGOB), gestionada por el gobierno federal bajo la instrucción de
la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, parece ser un soplo de esperanza.
eSin embargo,
aunque es un avance significativo, este episodio no pone punto final a los
desafíos que enfrenta la Máxima Casa de Estudios.
El regreso a las
actividades académicas y administrativas este 10 de octubre, tras los acuerdos
alcanzados en la SEGOB, podría interpretarse como un gesto de confianza por
parte de la UAS hacia las autoridades federales.
La universidad
ha demostrado disposición para el diálogo, pero el conflicto con los tres
poderes del estado de Sinaloa sigue siendo una herida abierta.
Los firmes
acuerdos alcanzados con el subsecretario de Gobernación, César Yáñez, y el
secretario general de Gobierno, Feliciano Castro, evidencian un intento de
restaurar la normalidad, pero también dejan claro que la lucha por la autonomía
está lejos de terminar.
La autonomía
universitaria es uno de los pilares que ha sostenido a la UAS durante décadas.
La intervención
de los poderes locales ha sido percibida como una afrenta directa a esta
independencia, provocando que la comunidad universitaria se mantuviera
cohesionada en la defensa de sus derechos.
El hecho de que
se haya logrado la intervención del Gobierno Federal habla de la magnitud del
conflicto, el cual escaló a niveles que superaron la capacidad de resolución
local.
Es destacable la
actitud de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien respondió con rapidez a las
gestiones encabezadas por el doctor Candelario Ortiz Bueno, encargado del
despacho de la Rectoría de la UAS.
El hecho de que
en cuestión de horas se abriera una puerta en la SEGOB para el diálogo es un
indicio del compromiso del gobierno federal con la resolución del conflicto.
Sin embargo, aún
está por verse si los acuerdos alcanzados en esta etapa preliminar del diálogo
serán suficientes para calmar las aguas.
Levantar el paro
de labores no es una solución definitiva, sino un gesto de buena voluntad de la
UAS para continuar el diálogo.
El compromiso
asumido por la universidad es un reconocimiento a la necesidad de retornar a la
normalidad, pero también una estrategia para mostrar que, aunque las aulas y
oficinas vuelvan a llenarse, la lucha no ha sido abandonada.
La promesa de
una próxima reunión en Culiacán, a finales de octubre, con la participación de
la SEGOB, apunta a que el conflicto tendrá aún varias rondas de negociaciones
antes de llegar a una resolución duradera.
En este
contexto, es fundamental recordar que detrás de los acuerdos y las reuniones
políticas está una comunidad universitaria que ha soportado meses de
incertidumbre y estrés.
Docentes,
investigadores, personal administrativo y estudiantes han sido piezas clave en
esta lucha, mostrando su apoyo irrestricto a la defensa de la autonomía. Las
familias de los estudiantes también han jugado un papel crucial, apoyando las
decisiones de la universidad en medio del conflicto.
Aunque la vuelta
a clases y a las labores administrativas sea una noticia alentadora, no debe
confundirse con una victoria absoluta.
El doctor
Candelario Ortiz Bueno fue claro al decir que el levantamiento del paro no
significa que la lucha haya terminado.
La autonomía de
la UAS sigue siendo un tema delicado, y el conflicto con los poderes estatales
no se resolverá de la noche a la mañana.
Lo que está en
juego no es solo la estabilidad de una institución educativa, sino el respeto
por la autonomía universitaria en todo el país.
Si bien la
intervención del Gobierno Federal ofrece un respiro, las universidades deben
permanecer vigilantes ante cualquier intento de vulnerar su independencia.
El caso de la
UAS es un recordatorio de que la autonomía es un bien preciado que, una vez
puesto en riesgo, requiere de un esfuerzo constante y colectivo para ser
defendido.
La decisión de
la UAS de levantar el paro es un paso positivo en el proceso de reconciliación,
pero queda mucho camino por recorrer.
Las reuniones
futuras determinarán si realmente se ha allanado el camino hacia la resolución
del conflicto o si este continuará siendo una fuente de tensión para la
universidad y su comunidad. Por ahora, la UAS regresa a la normalidad, pero su
lucha por la dignidad y la autonomía sigue viva, y su desenlace sigue siendo
incierto.
NUEVOS AIRES
El gobernador de
Sinaloa, Rubén Rocha Moya, enfrenta el desafío de completar su equipo de
gobierno antes del 31 de octubre, tras la salida de varios titulares y
subsecretarios que se han incorporado a otras funciones.
En áreas clave
como la Secretaría de Turismo, Vialidad y Transportes, y la Secretaría de las
Mujeres, aún no se han nombrado a los responsables, lo que ha generado
expectativas sobre quiénes asumirán estos puestos y cuál será el enfoque del
mandatario en esta nueva etapa de su gestión.
Uno de los
nombramientos más esperados es el de la Secretaría de Turismo, que tras la
salida de Estrella Palacios, quien asumirá como alcaldesa de Mazatlán, debe ser
ocupado por una mujer, en línea con los principios de equidad de género que ha
promovido Rocha Moya.
Los nombres que
se manejan hasta ahora son la actual alcaldesa de Mocorito, María Elizalde
Ruelas, y la exdiputada local Celia Jáuregui Ibarra.
Ambas figuras
tienen trayectorias destacadas en la política local, y su elección será crucial
para definir el rumbo del turismo en un estado cuyo motor económico depende en
gran medida de esta industria.
Por otro lado,
la reciente muerte de Miguel Loaiza Pérez ha dejado vacante el cargo de
director de Vialidad y Transportes del Estado, una posición clave para la
movilidad y el orden en el transporte público.
Este puesto debe
ser cubierto con celeridad, dada la importancia de garantizar un servicio
eficiente y seguro para los ciudadanos, particularmente en un contexto donde
las necesidades de infraestructura vial y de transporte son cada vez más
apremiantes.
Además, en la
Secretaría de las Mujeres quedaron varias direcciones y subsecretarías sin
titular, luego de que Tere Guerra, la anterior secretaria, se llevara parte de
su equipo al Congreso del Estado.
Este vacío pone
en una posición delicada a la Secretaría, que juega un papel fundamental en la
implementación de políticas para la protección y empoderamiento de las mujeres
en Sinaloa.
La decisión de
quiénes ocuparán estos cargos será fundamental para garantizar la continuidad y
el fortalecimiento de las iniciativas en favor de la equidad de género.
Rocha Moya ha
dejado entrever que estos nuevos nombramientos podrían salir de los mismos
trabajadores del gobierno, pero también podrían incluir a exdiputados o
exalcaldes, lo cual podría interpretarse como una estrategia para fortalecer su
equipo con personas de experiencia política y administrativa.
Este enfoque no
es nuevo en su gestión, y en días recientes ya ha recurrido a figuras con
trayectorias políticas previas para cubrir otras vacantes.
El hecho de que
el gobernador esté abierto a realizar más ajustes en su gabinete sugiere que la
estructura de su administración está en constante evolución.
Esto podría
reflejar un esfuerzo por adaptarse a las nuevas dinámicas políticas y a las
necesidades del estado, aunque también pone de manifiesto la inestabilidad que
puede generar la salida de funcionarios clave.
En resumen, la
renovación del gabinete de Rubén Rocha Moya representa una oportunidad para
refrescar su administración, pero también un reto para mantener la cohesión y
el dinamismo en áreas cruciales del gobierno.
A medida que se
acerque el 31 de octubre, la atención estará puesta en los nombres que se
elijan, así como en el impacto que estos nuevos nombramientos tendrán en el
futuro de Sinaloa.
¿Será capaz el
gobernador de consolidar un equipo que le permita enfrentar los retos que
quedan por delante? Solo el tiempo lo dirá, pero lo que es seguro es que las
decisiones que tome en las próximas semanas tendrán repercusiones importantes
para su gobierno y para el estado.
mlizarraga1@entreveredas.com.mx
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