ELIGIO Y PONCHITO DÍAZ, LOS PAPÁS DE VÍCTOR DÍAZ "Siempre quise ser como mi Padre Eligio Díaz Vazabilvazo al qu...
|
|
ELIGIO Y PONCHITO DÍAZ, LOS PAPÁS DE VÍCTOR DÍAZ |
"Siempre quise ser como mi Padre Eligio Díaz Vazabilvazo al que nunca conocí, porque murió cuando yo tenía dos meses de edad": Víctor Manuel Díaz Simental |
*Ponchito, su tío Alfonso Guadalupe Díaz Vazabilvazo, se convirtió en su padre de crianza y un ejemplo de amor y generosidad
|
ESCUINAPA, Sinaloa a 16 de junio de 2013.- Su origen fue destino. Su historia de vida y su formación personal convirtieron a Víctor Manuel Díaz Simental en un hombre dedicado a ayudar a sus semejantes, sobre todo a los que menos tienen o en ocasiones, literalmente, no tienen nada. No solo ofreciendo de manera gratuita sus servicios médicos sino apoyando, de su propio peculio y de manera desinteresada, a las personas más desamparadas. El eminente médico y neurocirujano escuinapense es un profesional de la salud con el más alto nivel científico y altruista con una carrera exitosa también en el servicio público: director fundador del Hospital General de Culiacán, Secretario de Salud en dos sexenios, director del Centro de Ciencias de Sinaloa y Subsecretario de Desarrollo Social. Siempre con mucho trabajo jamás pensó en la política. Hoy quiere ser diputado porque está convencido que a través del Poder Legislativo podrá seguir su vocación social y altruismo a toda prueba, sobre todo en beneficio de los escuinapenses y de las personas en situación de extrema marginación y pobreza. Son muchas las familias que, sin su ayuda, no hubieran podido resolver un problema de salud, en ocasiones catastrófico, ni tener esperanza de mejorar su calidad de vida Hoy como abanderado de la Coalición Transformemos Sinaloa (PRI, PANAL Y PVEM), en plena campaña, se encuentra, con frecuencia, con personas a las que les devolvió la vida, la salud o les brindó consuelo, incluso sin conocerlos, en momentos trágicos o difíciles cuando más necesitaban sentirse reconfortados y apoyados por un amigo. Hoy Escuinapa puede tener como Diputado a un profesionista de reconocido prestigio a nivel nacional que además, a lo largo de su existencia, ha mostrado una verdadera vocación social, solidaridad y altruismo para apoyar, en sus problemas de salud e inclusive, otras adversidades, con especial dedicación, a las personas de los estratos de menor ingreso de nuestra sociedad. UNA MAÑANA, VÍCTOR DÍAZ salió al encuentro de los caporales y trabajadores de las empresas frutícolas. Subió a los camiones a hablar con ellos. Saludo de mano a todos y estableció diálogos cercanos. Luego de subir a un camión Dina con 64 trabajadores a bordo, les dio un mensaje y les pidió el voto. El chofer Felipe Nieblas, todavía al volante pues acababan de llegar, le dijo: -¿Me permite unas palabras, Doctor? -¡Claro!
Se puso de pie y le dijo a Víctor Díaz ante los trabajadores que permanecían en sus asientos: -Usted quizás no se acuerda de mí pero yo le debo un favor muy grande. Y dirigiéndose a los tripulantes, señalando al Doctor les comentó: -Este hombre me ayudo cuando mi hijo pequeño estaba enfermo de cáncer hace 18 años y me consiguió una visa humanitaria para llevarlo a Estados Unidos. No me cobró nada y me exentó de cualquier pago, sin conocerme. Mi hijo no pude llevarlo a Estados Unidos porque se me fue antes de eso, fueron momentos difíciles y nunca voy a olvidar su ayuda. Yo sé lo que les digo, voten por el Doctor, él sí ayuda. La gente le aplaudió al Doctor quien no pudo evitar conmoverse con un episodio tan lejano y abrazó a Felipe. |
En otro recorrido se encontró a Doña Panchita Cota, barriendo afuera de su casa por la Aquiles Serdán, en el centro de Escuinapa de Hidalgo. - Usted me salvo a mi hija, Doctor. Se refería a María Verónica Hernández Cota a quien Víctor Díaz atendió por un cuadro de cisticercosis y le brindó su apoyo. Ella trabaja ahora en el Hospital General de Culiacán. Su hermana gemela María Lorena labora en el Centro de Salud. Ahora le pide ayuda para su esposo de 79 años, Miguel Hernández Zamarripa, quien no se ha podido pensionar del Seguro Social porque no tiene trabajo. |
En Palmito del Verde, Emma Olegaria Amparo Estrada salió al encuentro de Víctor Díaz para abrazarlo. Hace tiempo operó a su hijo Melquisedec Ponce Amparo, quien padece hidrocefalia, y actualmente le ha dado su apoyo para su seguimiento y atención médica. |
En Teacapán, encontró a Alejandrina Sedano Hernández sentada en una mecedora en la puerta de su casa.
-¿No se acuerda de mí? Le repitió la misma pregunta que siempre escucha en cualquier rincón de Escuinapa a donde va. -Soy la señora que fue a buscarlo un día en Culiacán, que no tenía para el pasaje de regreso, ni dinero para comer. ¡Vamos! No tenía ni pa'las medicinas ni esperanza alguna y usted me operó a mi hijo, me ayudó con la cuenta del hospital, las medicinas, me dio de comer y de pilón me pagó el pasaje de regreso. -¿y cómo está su hijo? Muy bien, doctor –dijo riéndose mientras se incluía en la charla una vecina –todavía me acuerdo y me imagino qué me hubiera pasado si no lo hubiera encontrado a usted. Todavía anduviera rodando allá en Culiacán. |
UN DÍA MUY TEMPRANO acudió Víctor Díaz al Espacio Informativo de La Kañona XHQE 94.3 FM, del Corporativo Megamedios Sur, con el conductor y periodista Héctor Manuel Kaiten Martínez. Casi a la mitad de la entrevista "Tito" Kaiten dijo textualmente al Doctor: "Yo no quiero desaprovechar la oportunidad, pues que la gente sepa que en lo particular yo estoy muy agradecido con usted, porque primero Dios y a Usted, mi hijo está vivo cuando le pegaron el balazo en la cabeza, le estoy eternamente agradecido Doctor. Gracias". Fue un comentario inesperado al aire que escuchó todo el auditorio de La Kañona. "Tito" Kaiten recordó así la tragedia que sufrió cuando su hijo, que se trasladaba en un camión urbano hacia su trabajo fue asaltado y opuso resistencia. Le dieron un balazo en la cabeza. Víctor Díaz, al enterarse, lo intervino quirúrgicamente. El muchacho se recuperó exitosamente. Era soltero, ahora está casado y tiene su familia y su recuperación fue totalmente exitosa. OTRA HISTORIA INCREÍBLE es la de Miriam Faviola Soto Quintero, cronista del municipio de Badiraguato. "Yo no soy de Escuinapa pero estoy muy agradecida al Dr. Víctor Díaz, porque fue a verme en el área de terapia intensiva del ISSSTE y estuvo pendiente de mi recuperación. Nunca lo he tratado y sin conocerme me brindó su apoyo. Volví a nacer y es una de las personas con las que vivo, esta nueva existencia, profundamente agradecida". Nadie se explica cómo Miriam logró sobrevivir a tan terrible atropellamiento. Nadie entiende cómo se logró recuperar de las lesiones tan serias que sufrió. Regresaba de comprar unas pastillas para la gripa en la farmacia de la esquina cuando, el 1 de abril de 2012 por la noche, fue atropellada en las puertas de su casa por una cuatrimoto que iba a exceso de velocidad. Esto le ocasionó traumatismo craneoencefálico y fractura de cadera. El impacto la impulsó a varios metros de distancia quedando inconsciente. Así la encontraron sus familiares, agonizando en un charco de sangre tirada en la calle. Inmediatamente se dieron cuenta de la gravedad de la situación. Fue trasladada y hospitalizada en el área de terapia intensiva del Hospital Regional del ISSSTE con un diagnóstico de pronóstico incierto con pocas probabilidades de vida. Casi un mes después la dieron de alta. Durante los primeros dos meses requirió de cuidados y atenciones especiales en su hogar. Necesitaba auxilio para hacer sus necesidades fisiológicas. La aseaban y le cambiaban los pañales en una cama donde estaba acostada todo el día. La situación económica era difícil y requería con urgencia de apoyo para salir adelante, de lo contrario el deterioro era inminente. La ayuda llegó de donde menos imaginaba. "Estoy muy agradecida con el Dr. Víctor Díaz y con personas que son amigos de él, sin su ayuda mi recuperación no hubiera sido posible", dice Miriam quien logró recuperarse totalmente de su fatal accidente sin secuela alguna. Ricardo Omaña Vidal, médico hidalguense escuinapense por adopción, destaca la trayectoria académica, clínica y de investigación de Víctor Díaz. "Es un hombre con ética y vocación de amor al prójimo, que cuenta con madurez, experiencia, pleno de una energía inagotable y una salud a toda prueba que resulta simplemente admirable". "No es necesario –comentó –un análisis profundo de su obra porque la evidencia se encuentra en la innumerable cantidad de personas y familias de Escuinapa, Sinaloa y todo México, a las que ha brindado apoyo a lo largo de una extraordinaria trayectoria de servicio a las causas más nobles, aliviando los males de las personas más desprotegidas". ASÍ ES VÍCTOR DÍAZ, uno de los médicos sinaloenses más sólidos, serios y precisos con una historia de altruismo ejemplar. Un hombre de alta calidad humana, para orgullo nuestro originario de Escuinapa. Un médico que atiende pacientes de todos los estratos sociales, en su inmensa mayoría en situación de vulnerabilidad, extrema necesidad o pobreza, a los que siempre les brinda atención sin costo alguno. La mayor alegría de Víctor Díaz es la satisfacción de devolver la salud al enfermo y cambiar la vida de sus semejantes, pero eso no es casual: "Debo reconocer que el viaje a México para estudiar medicina, tanto de mi hermano como de un servidor obedece en gran parte a la figura de mi padre que no conocí. Tenía dos meses cuando él falleció y siempre quise seguir su ejemplo, por lo bien que me habla de él mucha gente, hasta la fecha. Hace unos días me llevaron una receta de él, de dos semanas antes de fallecer, mi padre murió el 4 de julio de 1954 en Teacapán. La receta era de junio de 1954". Este 4 de julio se cumplen 59 años de la partida del Dr. Eligio Díaz Vazabilvazo y cada Día del Padre, como hoy, Víctor Díaz siente su ausencia pero vive su ejemplo. "En Escuinapa –expresó-, en mi casa, con mi mamá Raquelito, todos los días veo pacientes, y ahora en campaña, caminando casa por casa también, porque los enfermos son desgraciadamente como las cosechas de mujeres, nunca se acaban. Siempre tendremos a alguien a quien tenderle la mano y mi formación profesional me conduce a siempre ayudar". Su papá de crianza fue a quien de cariño todo mundo dice Ponchito, su tío Alfonso Guadalupe Díaz Vazabilvazo, boticario del pueblo. Al quedar huérfanos depadre Eligio y Víctor Manuel, Ponchito los vio para siempre como sus propios hijos. Ponchito se quedó soltero, no tuvo más familia ni misión en la vida que sacar adelante los hijos de su hermano fallecido, que ahora son sus hijos por esa historia de vida. Esos son los ejemplos, de amor y generosidad, de sus dos padres que lleva en su corazón y por eso, el Dr. Víctor Díaz quiere ser diputado: para continuar con su labor de servir a los demás. Con esa vocación y esa energía que solamente carga su espíritu y rinde tributo a la educación y herencia moral de sus padres: salvando vidas, regresando la salud a quienes la habían perdido, brindando consuelo y ayudando a sus semejantes. (Boletín de Prensa) |
Marco Antonio Lizárraga
.png)


