El gobierno de Estados Unidos ha incrementado significativamente su vigilancia sobre los cárteles de la droga en México, con al menos 18 mis...
El gobierno de Estados Unidos ha incrementado significativamente su vigilancia sobre los cárteles de la droga en México, con al menos 18 misiones de aviones espía en los últimos días.
La operación, que incluye sobrevuelos en la frontera y el espacio aéreo internacional alrededor de Baja California, es parte de la estrategia del presidente Donald Trump para reforzar la seguridad y combatir el narcotráfico.
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han aumentado su actividad de inteligencia sobre los cárteles de la droga en México, llevando a cabo al menos 18 vuelos de vigilancia en un periodo de diez días entre finales de enero y principios de febrero. Los sobrevuelos han sido realizados por aviones espía de última tecnología y abarcan la frontera entre EE.UU. y México, así como el espacio aéreo internacional alrededor de la península de Baja California.
De acuerdo con fuentes militares, este despliegue representa un cambio drástico en la estrategia de seguridad nacional, pues históricamente el Pentágono realizaba solo una misión de vigilancia al mes en la región. La mayoría de estos vuelos han sido llevados a cabo por aviones P-8 Poseidon de la Marina, diseñados para la detección de submarinos pero capaces de recolectar imágenes y señales de inteligencia.
El 3 de febrero, un avión espía U-2, emblemático de la Guerra Fría, sobrevoló la zona en una misión de casi seis horas. Expertos en operaciones antinarcóticos señalaron que no recuerdan un precedente del uso de esta aeronave para la vigilancia de cárteles. También se identificó un vuelo de un RC-135 “Rivet Joint”, especializado en captar comunicaciones terrestres, que rodeó la península de Baja California y pasó cerca de Sinaloa el 4 de febrero.
Trump endurece postura contra los cárteles
El presidente Trump ha ordenado un refuerzo militar en la frontera con miles de tropas adicionales y ha iniciado el proceso de designación de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras. Estas medidas han generado inquietud sobre una posible escalada en la confrontación con los grupos del crimen organizado.
Aunque los vuelos de vigilancia buscan obtener inteligencia sobre las actividades de los cárteles, algunos funcionarios temen que puedan ser utilizados para justificar futuras operaciones militares directas. Trump ha amenazado con bombardear laboratorios de fentanilo y enviar fuerzas especiales para eliminar a líderes del crimen organizado, lo que podría generar fricciones diplomáticas con México.
Expertos advierten que, a diferencia de grupos terroristas como ISIS o Boko Haram, los cárteles operan como estructuras comerciales, no ideológicas, y tienen vínculos con sectores del gobierno mexicano. Esto plantea un desafío para el Departamento de Defensa, acostumbrado a combatir amenazas militares convencionales en el extranjero.
Por ahora, la Administración Trump sigue trasladando responsabilidades del combate al narcotráfico del ámbito policial al militar, lo que podría marcar un giro en la estrategia estadounidense en la región.
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