Punto de quiebre Francisco de la O La reciente decisión de Ecuador de imponer un arancel del 27 % a las importaciones mexicanas marca un nu...
Punto de quiebre
Francisco de la O
La reciente decisión de Ecuador de imponer un arancel del 27 % a las importaciones mexicanas marca un nuevo episodio en la creciente tensión comercial de la región. Justo cuando México logró una tregua con Estados Unidos para evitar tarifas del 25 %, el gobierno de Daniel Noboa se sube al ring con una medida que, más que estratégica, parece una reacción desesperada ante sus propios desafíos económicos y políticos.
El argumento ecuatoriano se sustenta en la necesidad de equilibrar su balanza comercial y proteger su industria local. Sin embargo, la decisión llega en un momento en el que México es visto como un actor clave en el comercio internacional, con una fuerte posición dentro del T-MEC y una capacidad de reacción ante este tipo de medidas. ¿Realmente Ecuador está en condiciones de abrir un frente comercial con un país que tiene mayor peso en la región?
La respuesta de México no tardará en llegar. En los últimos años, el gobierno mexicano ha demostrado que no teme responder a medidas proteccionistas con acciones espejo. Si la estrategia de Noboa busca ganar influencia o presionar por mejores condiciones comerciales, podría estar jugando con fuego. Un conflicto comercial con México podría afectar el acceso de Ecuador a un mercado clave para sus exportaciones, además de complicar futuras negociaciones en organismos regionales.
Más allá del impacto económico, la decisión ecuatoriana también revela un problema mayor: el creciente uso de los aranceles como herramienta política en América Latina. Primero, Estados Unidos amenazó con imponerlos a México y Canadá para forzarlos a reforzar sus fronteras. Ahora, Ecuador recurre a la misma táctica en un intento de proteger su economía. Este tipo de medidas pueden generar resultados inmediatos, pero a largo plazo erosionan la estabilidad comercial y debilitan la confianza entre los países de la región.
Ecuador debe preguntarse si está dispuesto a asumir las consecuencias de abrir una disputa con México. La integración regional y la estabilidad económica dependen de acuerdos negociados, no de represalias unilaterales. Si América Latina empieza a imitar las tácticas proteccionistas de otras potencias, lo único que logrará será fragmentarse y debilitar su capacidad de negociación en el escenario global.
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