Un consumo excesivo de cannabis puede conllevar diversos riesgos para la salud, desde efectos inmediatos hasta consecuencias a largo plazo. ...
Un consumo excesivo de cannabis puede conllevar diversos riesgos para la salud, desde efectos inmediatos hasta consecuencias a largo plazo.
El pasado 15 de febrero, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) lanzó una advertencia sobre la venta ilegal de productos con cannabidiol (CBD) de diversas marcas, entre ellas Paradise, empresa vinculada al expresidente Vicente Fox.
Esta alerta refleja la creciente preocupación por la proliferación de productos derivados del cannabis que no cumplen con la normativa sanitaria vigente. De acuerdo con Cofepris, múltiples establecimientos comercializan productos que contienen CBD, extracto de cáñamo, aceite de hemp y tetrahidrocannabinol (THC).
Los efectos del cannabis en el organismo
Según el Plan Nacional sobre Drogas de España, el cannabis (Cannabis sativa) es una planta cuyas resina, hojas, tallos y flores se utilizan para elaborar drogas como la marihuana y el hachís, dos de las sustancias ilícitas más consumidas en el mundo.
Sus principales compuestos activos son el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). Mientras que el THC es responsable de los efectos psicoactivos, el CBD ha sido asociado con posibles beneficios terapéuticos, aunque su uso sigue siendo objeto de debate y regulación.
De acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos, los efectos del cannabis varían según la dosis y la tolerancia de la persona. Entre los efectos a corto plazo más comunes se encuentran:
Intoxicación
Alteraciones en la percepción del tiempo
Dificultades cognitivas
Problemas de coordinación motora
En algunos casos, el consumo excesivo puede generar ansiedad, miedo o incluso alucinaciones, especialmente cuando el nivel de THC es alto. En cuanto a los efectos físicos, el cannabis suele aumentar el apetito, lo que puede ser beneficioso en ciertos tratamientos médicos, pero también puede derivar en un consumo excesivo de alimentos en usuarios recreativos.
Riesgos a largo plazo
El uso prolongado de cannabis puede afectar la salud respiratoria, mental y cardiovascular. La inhalación de su humo contiene toxinas y carcinógenos similares a los del tabaco, lo que incrementa el riesgo de bronquitis crónica e inflamación de las vías respiratorias.
A nivel cognitivo, el consumo frecuente puede afectar la memoria, la atención y el aprendizaje, además de aumentar el riesgo de enfermedades mentales en personas con predisposición genética a trastornos como la esquizofrenia. En algunos casos, su uso intensivo puede inducir episodios psicóticos temporales y estar relacionado con el desarrollo de trastornos psiquiátricos.
En el ámbito cardiovascular, el cannabis puede elevar la frecuencia cardíaca y la presión arterial poco después de su consumo, lo que podría aumentar el riesgo de infartos, ictus y arritmias. Además, su consumo prolongado se ha relacionado con problemas gastrointestinales, como el síndrome de hiperémesis cannabinoide (SHC), caracterizado por náuseas intensas, vómitos y dolor abdominal.
Si bien algunos estudios han explorado los posibles usos medicinales del cannabis y sus derivados, su comercialización sin regulación y su consumo sin supervisión pueden representar riesgos significativos para la salud.
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