Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia”, Jean Paul Sartre ARRIEROS...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Desconfío de la
incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia”, Jean Paul Sartre
ARRIEROS SOMOS
El Consejo
Estatal de Seguridad Pública (CESP) ha dado un paso decisivo al lanzar la
convocatoria para elegir a la nueva persona que encabezará la Fiscalía General
del Estado (FGE), después de la renuncia de la fiscal Sara Bruna Quiñónez
Estrada.
Este proceso,
que se inició la mañana de este lunes a través de la red social Facebook, tiene
una importancia crítica para el futuro del sistema de justicia en Sinaloa,
especialmente en un momento donde las instituciones enfrentan un escrutinio
intenso.
La renuncia de
Quiñónez Estrada, presentada el pasado viernes y aceptada por los diputados del
Congreso del Estado en una sesión extraordinaria el sábado, marca un punto de
inflexión en la gestión de la FGE.
Las
inconsistencias señaladas por la Fiscalía General de la República (FGR) en la
investigación del asesinato de Cuen Ojeda son el epicentro de esta dimisión,
sugiriendo fallas significativas en los procedimientos de la Fiscalía Estatal
bajo su mando.
Este hecho no
solo ha desencadenado la búsqueda de un nuevo fiscal, sino que también subraya
la necesidad de evaluar y corregir las deficiencias estructurales dentro de la
institución.
La convocatoria
publicada por el CESP establece criterios estrictos para los aspirantes, entre
los que destacan ser ciudadano mexicano, tener al menos 35 años cumplidos al
momento de su designación y contar con un mínimo de 10 años con el título
profesional de licenciado en derecho.
Estos requisitos
son esenciales para garantizar que el nuevo fiscal tenga la experiencia y la
capacidad necesarias para enfrentar los desafíos inherentes al cargo,
especialmente en un entorno donde la credibilidad y la eficiencia de la
Fiscalía están bajo el foco público.
En el ámbito
político y entre los comentarios de los analistas, han surgido tres nombres que
podrían ocupar este cargo: Gloria Imelda Félix Niebla, Claudia Zulema Sánchez
Kondo y Oscar González Mendívil.
Cada uno de
estos posibles candidatos trae consigo un perfil distinto y una experiencia
relevante que los posiciona como fuertes contendientes para asumir la
responsabilidad de dirigir la FGE.
Gloria Imelda
Félix Niebla es una figura conocida en el ámbito político estatal, con una
trayectoria que podría aportar una visión robusta y bien informada en la lucha
contra la delincuencia y la corrupción.
Claudia Zulema
Sánchez Kondo, por su parte, ha destacado en su labor dentro del sistema
judicial, lo que podría traducirse en un enfoque técnico y eficiente en la
gestión de la Fiscalía.
Oscar González Mendívil,
reconocido por su trayectoria en el sector legal, podría ofrecer una
perspectiva renovada y un compromiso sólido con la legalidad y los derechos
humanos.
Sin embargo, más
allá de los requisitos formales y los nombres propuestos, la elección del nuevo
fiscal general debe ir acompañada de una reflexión profunda sobre las
cualidades necesarias para liderar la FGE en estos tiempos complejos.
La persona
seleccionada no solo deberá tener un conocimiento profundo del derecho, sino
también una firmeza ética y un compromiso claro con la justicia y la
transparencia.
La confianza del
público en las instituciones de justicia depende en gran medida de la capacidad
del próximo fiscal para llevar a cabo investigaciones imparciales y efectivas,
algo que, a la luz de los recientes acontecimientos, será clave para restaurar
la fe en la FGE.
Este proceso de
selección, que ahora se encuentra en sus primeras etapas, será seguido de cerca
por la sociedad sinaloense, los medios de comunicación y los actores políticos.
La transparencia
en la elección y la idoneidad del candidato o candidata elegido serán
determinantes para el futuro de la Fiscalía y, por ende, para la seguridad y la
justicia en el estado.
El CESP y el
Congreso del Estado tienen la responsabilidad de asegurar que este proceso no
solo cumpla con los requisitos legales, sino que también responda a las
expectativas de una ciudadanía que demanda justicia y eficacia en la
administración pública.
EL RELEVO
La inminente
salida de Enrique Inzunza Cázarez como secretario general de Gobierno para
asumir su cargo como senador de la República ha desatado una serie de
especulaciones y maniobras políticas que reflejan el complejo entramado del
poder en Sinaloa.
El gobernador
Rubén Rocha Moya, consciente de la importancia estratégica de este
nombramiento, ha comenzado a perfilar a los posibles sucesores, mencionando a
figuras como Feliciano Castro Meléndrez, así como a otros diputados y
presidentes municipales salientes.
En esta
coyuntura, es evidente que Rocha Moya busca mantener un equilibrio político que
le permita continuar con su agenda de gobierno sin sobresaltos.
La mención de
Feliciano Castro, un hombre fuerte dentro de Morena y actual presidente de la
Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, no es casualidad.
Castro Meléndrez
representa una opción que podría garantizarle al gobernador un aliado leal en
un puesto clave, asegurando una continuidad en las políticas y decisiones
fundamentales para la administración estatal.
Sin embargo, la
referencia a otros posibles candidatos, incluyendo a presidentes municipales
que están a punto de concluir su mandato, abre la puerta a un juego político
más amplio.
Entre estos
nombres, destaca el de Édgar González, alcalde de Mazatlán, quien ha demostrado
capacidad de gestión al tomar las riendas del gobierno municipal tras la salida
de Luis Guillermo Benítez Torres.
Con dos décadas
de experiencia en el servicio público, y habiendo trabajado en otros gobiernos
para la misma Secretaría General de Gobierno, González emerge como una opción
con la experiencia y el perfil necesarios para el cargo.
Rocha Moya ha
manejado con cautela esta transición, adelantando que mientras se define el
nombramiento definitivo, alguien de su equipo, posiblemente Rodolfo Jiménez,
suplirá temporalmente a Inzunza Cázarez.
Esta medida
transitoria parece diseñada para ganar tiempo, permitiendo al gobernador
evaluar las reacciones políticas y sopesar las implicaciones de su decisión
final.
Lo que queda
claro es que la elección del nuevo secretario general de Gobierno no será un
mero trámite administrativo.
El perfil
seleccionado no solo deberá tener las competencias técnicas para gestionar una
de las dependencias más importantes del gobierno estatal, sino que también
deberá ser capaz de navegar las aguas turbulentas de la política local,
garantizando estabilidad y apoyando la gobernabilidad en los meses que restan
de la administración.
Este proceso,
por tanto, no solo es un reflejo de las dinámicas internas del gobierno de
Rocha Moya, sino también una ventana al futuro político de Sinaloa.
La decisión que
tome el gobernador enviará señales claras sobre la dirección en la que pretende
llevar su gobierno en esta última fase, y sobre los aliados que considera más
estratégicos para alcanzar sus objetivos.
Pero insisto, en
el análisis claro, profundo, objetivo y conciso, con la declaración del
gobernador no vemos más que dos candidatos desde el Congreso y de las presidencias
municipales que están por concluir.
Ya veremos que sucede
primero.
REACOMODO
El reciente
reacomodo en el gabinete del gobernador Rubén Rocha Moya, enmarcado en el
inicio del segundo trienio de su administración, ofrece una oportunidad para
evaluar la dirección que tomará el gobierno estatal en los próximos años.
La toma de
protesta de nuevos funcionarios esta mañana ha sido presentada como una
reestructura clave para fortalecer la gestión pública en áreas sensibles como
la agricultura, la educación y el bienestar social.
Ismael Bello
Esquivel, quien asume la Secretaría de Agricultura y Ganadería en lugar de
Jaime Montes Salas, representa uno de los movimientos más significativos.
Con una
trayectoria previa como Director General del Servicio de Administración
Tributaria del Estado de Sinaloa (SATES), Bello Esquivel tiene ahora la tarea
de liderar un sector estratégico en un estado donde la agricultura es un pilar
económico.
Este cambio
refleja la intención del gobernador de inyectar nueva energía en una
dependencia que enfrenta retos constantes, desde la gestión de recursos
hídricos hasta la modernización del campo.
La designación
de José Carlos Cárdenas Mellado como nuevo titular del SATES, en sustitución de
Bello Esquivel, sugiere una apuesta por la continuidad en la administración
tributaria, un área crítica para el sostenimiento financiero del gobierno
estatal. La experiencia de Cárdenas Mellado en temas fiscales será fundamental
para asegurar que el SATES continúe su labor con eficiencia, en un contexto
donde la recaudación y el manejo de recursos públicos son más importantes que
nunca.
El nombramiento
de Jaime Montes Salas como Secretario General de COBAES, por otro lado, parece
una jugada que busca aprovechar su experiencia en la administración pública en
un ámbito educativo que requiere de liderazgo para enfrentar desafíos como la
calidad educativa y la expansión de oportunidades para los jóvenes sinaloenses.
Paulina Peña
Payán, quien pasa de ser Directora Adjunta del Despacho de la Secretaría
General de Gobierno a Subsecretaria de Planeación en la Secretaría de Educación
Pública y Cultura, y Jesús Askanio Salomón Saiz, nuevo Subsecretario de
Bienestar, representan la inclusión de figuras jóvenes con potencial para
aportar nuevas ideas y enfoques.
Peña Payán
tendrá la responsabilidad de influir en la planificación educativa, un área
crucial para el desarrollo a largo plazo del estado, mientras que Askanio
Salomón Saiz deberá trabajar para consolidar y expandir los programas de
bienestar, una de las prioridades de la actual administración.
La designación
de María Mercedes Ibarra Medina como Directora General del Sistema DIF Estatal
y de Rubén Álvarez López como Subsecretario de Programación y Contratos en la
Secretaría de Obras Públicas también destaca el enfoque del gobernador en
fortalecer áreas que tocan directamente la vida de los ciudadanos.
Ibarra Medina,
al frente del DIF, tiene la misión de mantener y ampliar los programas sociales
dirigidos a los sectores más vulnerables, mientras que Álvarez López deberá
asegurar que las obras públicas no solo se ejecuten con eficiencia, sino que
también respondan a las verdaderas necesidades de la comunidad.
El exhorto de
Rocha Moya a los nuevos funcionarios para que trabajen de la mano con los
distintos sectores, priorizando un enfoque social y humano, resuena con su
visión de gobierno. No obstante, la verdadera prueba de esta reestructura
radicará en la capacidad de estos nuevos funcionarios para traducir esas
directrices en políticas concretas que beneficien a la población. La renovación
del gabinete, aunque necesaria, plantea la pregunta de si estos cambios son
suficientes para enfrentar los desafíos que Sinaloa enfrenta en la segunda
mitad del sexenio, o si representan más de lo mismo bajo una nueva apariencia.
Ya salieron los cambios,
sólo falta definir a la Sectur. ¿El gobernador de Sinaloa ratificará a Ricardo Velarde al frente de la Sectur o se
tendrá un as bajo la manga
Tiempo al
tiempo.
mlizarraga1@entreveredas.com.mx
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