Brecha Antonio Quevedo Susunaga La derrota de la candidata presidencial de la oposición, Xóchitl Gálvez, dejó en la incertidumbre al PRI y a...
Brecha
Antonio Quevedo Susunaga
La derrota de la candidata presidencial de la oposición, Xóchitl Gálvez, dejó en la incertidumbre al PRI y al PAN, y en la nada al PRD. Estos partidos quedaron sin liderazgos, sin una visión de qué hacer frente a un Morena que se fortaleció para darles la puntilla con reformas constitucionales que ellos rechazaron y que son la causa de su tragedia política.
Desde el momento que los legisladores del PRI y el PAN, votaron en contra de los programas sociales, estaban escribiendo su derrota, que la gente terminó quitándoles el poder.
El PRI y el PAN salen derrotados, debilitados, sin capacidad de competir en los estados, en los poderes legislativos, sin perfiles relevantes dentro de sus estructuras políticas en donde escoger a sus próximos dirigentes.
El asunto que vivirá el PAN y el PRI es muy serio, porque tienen extraviada su brújula política e ideológica, pero lo más grave, sin bases para una renovación interna.
Las campañas mentirosas, “la guerra sucia”, no sirvieron para convencer a un electorado mexicano que sabe muy bien lo qué quiere y su decisión con el voto dio el mandato de seguir con la Cuarta Transformación, con las reformas que contempla el gobierno federal como parte del Plan C, que esta decisión fue aniquilante para los miembros de una oposición que fingía que ganaba las elecciones.
Los dos dirigentes de los partidos PAN y PRI, evidenciaron su mediocridad, en el caso de Alito Moreno, dirigente nacional del PRI, le dio el golpe fatal a sus compañeros de partidos que no estaban de acuerdo con su liderazgo, los expulsó del partido, los difamó y creó su propia estructura que sólo le alcanzó para ganar dinero, repartir las diputaciones y senadurías, que generaban ciertas ganancias, suficiente para una dirigencia.
Los miembros de Morena felices de que Alito fuera el dirigente, era su mejor aliado para ganar esta histórica elección, en donde los arrastraron y le pasaron por encima una locomotora.
En este proceso electoral, es evidente que la magia política brotó del presidente Andrés Manuel López Obrador, que supo escoger a la persona que lo sucedería, que es una mujer inteligente y que viene a levantar el espíritu combativo de la mujer mexicana. Es la primera presidenta de México en 200 años.
A esta gran derrota de los partidos PRI y PAN, parte del culpable de esta derrota es el empresario Claudio X González, que ha menospreciado a los mexicanos, a los trabajadores, a los maestros, que con su voto lo dejaron en ridículo y lo exhiben como un perdedor.
La mediocridad de Marko Cortés, llegó al extremo con la forma como ha enterrado al PAN, como menosprecio a sus miembros, como determinó unirse con el PRI, que aunque coincidente, en el fondo son muy diferentes en las agarraderas del poder.
Y si de algo le sirve al PAN y al PRI, le sugiero que se despojen de sus hipocresías, sus soberbias, sus mentiras, sus desprecios, sus racismos y piensen trabajar auténticamente por un pueblo mexicano que sabe exigir y que Morena tampoco se debe equivocar, tampoco sus gobernadores.
La derrota que sufrieron los priistas y los panistas, es el golpe más fuerte que hayan recibido a sus soberbias e hipocresías, al desprecio, creo que el camino que tendrán que recorrer para intentar recuperar el poder perdido será extraordinariamente complicado.
El gran riesgo que corren ambos partidos, es seguir el mismo camino del PRD, que perdió su registro y todo.
Y el asunto es que si Morena quita las plurinominales, ni siquiera tendrán la representación que ahora tiene en la Cámara de Diputados y Senadores, una representación que no sirve ni siquiera para vetar las iniciativas como lo hicieron durante todo el sexenio.
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