Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “No existe gran talento sin gran voluntad”, Honoré de Balzac FACTORES IMPLÍCITOS En el dinámic...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“No existe gran
talento sin gran voluntad”, Honoré de Balzac
FACTORES IMPLÍCITOS
En el dinámico
escenario político de Mazatlán, la figura de Fernando Pucheta Sánchez ha
emergido como un estratega maestro capaz de influir decisivamente en los
resultados electorales.
Con una
trayectoria que abarca múltiples partidos políticos y una habilidad notable
para movilizar votantes, Pucheta ha demostrado ser el fiel de la balanza en las
elecciones más recientes, marcando un antes y un después en la política local.
En las
elecciones municipales de 2021, Pucheta lideró la candidatura del PRI y obtuvo
un sólido respaldo de 45,878 votos, consolidándose como un jugador clave en la
escena política de Mazatlán.
Sin embargo, su
estrategia dio un giro sorprendente en 2024, cuando decidió apoyar la
candidatura de Estrella Palacios bajo la bandera de Morena. Este movimiento
estratégico no solo desafió las expectativas políticas establecidas, sino que
también redibujó el panorama electoral en la ciudad.
La alianza de
Pucheta con ex priistas y otros líderes locales fue fundamental para el éxito
de Palacios. Movilizando a seguidores que anteriormente respaldaban al PRI,
Pucheta logró transferir una cantidad significativa de votos a favor de Morena.
Este cambio
radical se reflejó en los resultados, donde Morena no solo retuvo la alcaldía,
sino que también incrementó su apoyo en 28,000 votos con respecto a las
elecciones anteriores, alcanzando más de 108,800 sufragios.
Mientras tanto,
el Partido Acción Nacional (PAN), representado por Guillermo Romero, también
experimentó un crecimiento notable en su base de votantes, aumentando de 11,958
votos en 2021 a 43,377 en 2024.
Aunque este
incremento fue impresionante, la pérdida significativa de apoyo del PRI,
exacerbada por la influencia estratégica de Pucheta, se convirtió en un desafío
insuperable para la coalición opositora.
Nomás para
darnos una idea, el PRI en esta elección perdió más de 26 mil votos del 2021 al
2024, ahora que Fernando Pucheta no iba de candidato, es decir, que
casualmente, esos votos que superó Estrella Palacios a Guillermo Romero, le
faltaron al PRI.
Los resultados
ahí están, el PRI tuvo 19, 551 votos en esta pasada elección, el resto donde está,
en las manos de Pucheta Sánchez.
La política es complicada,
y de un periodo electoral a otro te eleva o te tumba. Ahí están las pruebas, Luis
Guillermo Benítez Torres ganó la reelección con los votos de Morena y del PAS con
más de 81 mil sufragios, este 2024 sin Morena y con el PT apenas alcanzó los 2
mil votos.
La habilidad de
Pucheta para navegar entre diferentes sectores políticos y movilizar electores
ha sido crucial para entender el panorama político de Mazatlán y a pesar de que
hace años que no gobierna el municipio, está más que claro que sigue vigente.
Su capacidad
para cambiar lealtades y aprovechar las dinámicas internas de los partidos ha
redefinido las reglas del juego político local, destacando la volatilidad y la
adaptabilidad que caracterizan la política moderna.
La historia de
Pucheta en estas elecciones subraya cómo un actor político puede alterar
significativamente el curso de una contienda electoral, no solo a través de su
propia candidatura, sino también mediante alianzas estratégicas que moldean el
resultado final.
Mazatlán, con
sus idas y venidas políticas, continúa siendo un laboratorio fascinante donde
la astucia y la flexibilidad determinan quién se sienta en el poder municipal.
Las cosas se
acomodan, ya después le iremos adelantado cosas que nos parecen interesantes,
de cara al 2027. Lo números son fríos, y alguien dice por ahí que los hechos
arrastran.
EL REGRESO
La reciente
reincorporación de Juan de Dios Gámez Mendívil como presidente municipal de
Culiacán, tras haber concluido su licencia para contender en el proceso
electoral, marca un punto crucial en la gestión y el rumbo administrativo de la
ciudad.
Este retorno al
cargo se produce en un contexto de continuidad y compromiso renovado con los
proyectos y las promesas de campaña que caracterizaron su liderazgo previo.
En su
declaración al regresar, Gámez Mendívil enfatizó su firme compromiso con la
transformación de Culiacán y el mejoramiento del bienestar social de sus
habitantes.
Prometió seguir
adelante con iniciativas clave como la pavimentación de calles, la mejora de
servicios públicos como la recolección de basura y, destacablemente, la
construcción de una nueva planta potabilizadora.
Esta última
medida no solo subraya la importancia de garantizar un suministro de agua
seguro y confiable, sino que también muestra una voluntad de acción inmediata
para abordar desafíos estructurales de la ciudad.
Es evidente que
Gámez Mendívil no espera a que comience un nuevo período para comenzar a
implementar sus planes.
Esta
proactividad indica una intención clara de mantener el impulso de desarrollo y
progreso que ha caracterizado su gestión anterior.
Su determinación
de iniciar proyectos clave de infraestructura incluso antes de formalizar su
reincorporación refleja una estrategia política y administrativa orientada a
cumplir con las expectativas de los ciudadanos y demostrar resultados
tangibles.
Además, la
reincorporación de los regidores durante la misma sesión extraordinaria subraya
un retorno completo y coordinado al gobierno municipal.
Esto sugiere una
unidad renovada dentro del ayuntamiento, crucial para la implementación
efectiva de políticas y programas en beneficio de la comunidad.
La vuelta de
Juan de Dios Gámez Mendívil al liderazgo de Culiacán no solo representa un
regreso administrativo, sino también una reafirmación de compromisos y una
promesa de acción concreta.
Su enfoque en
proyectos con impacto social y su disposición a enfrentar los desafíos
pendientes son señales positivas para los ciudadanos, quienes esperan
resultados visibles y mejoras tangibles en su calidad de vida.
La clave ahora
será observar cómo se materializan estas promesas en acciones efectivas que
impulsen el desarrollo sostenible y equitativo de la ciudad.
LLAMADO
Para la
Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) el llamado al diálogo por parte del
Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, representa un rayo de
esperanza en medio de un escenario de tensiones y desafíos legales.
Este gesto,
dirigido a la Secretaria de Gobernación y al Gobernador de Sinaloa, busca
mediar una solución pacífica y constructiva que ponga fin al conflicto.
Sin embargo, la
respuesta y disposición de las partes involucradas serán cruciales para
alcanzar un acuerdo que respete los principios de autonomía universitaria y los
derechos humanos de quienes se ven afectados por las decisiones
controversiales.
El encargado del
despacho de Rectoría de la UAS, Robespierre Lizárraga Otero, ha expresado
claramente la disposición de la universidad al diálogo, subrayando que no se
cederá en la defensa de la autonomía universitaria.
Esta postura se
fundamenta en sentencias de amparo que respaldan la posición de la UAS, aunque
enfrentan obstáculos en su ejecución debido a interpretaciones locales que
desafían las decisiones federales.
El conflicto
también ha puesto en evidencia casos individuales, como la imposición de
garantías económicas sin sustento legal, lo cual refuerza la necesidad urgente
de resolver las discrepancias bajo un marco de justicia y respeto a los
derechos humanos.
La persistencia
en la búsqueda de soluciones a través del diálogo es crucial para evitar un
prolongado litigio que solo agrava la situación actual.
Es alentador
observar que tanto el Presidente López Obrador como el Gobernador de Sinaloa
han manifestado su disposición a buscar acuerdos.
Esta actitud es
un paso positivo hacia la resolución de un conflicto que no solo afecta a la
UAS, sino que también impacta negativamente en la imagen y estabilidad de
Sinaloa.
En conclusión,
la situación actual de la UAS es un recordatorio de los desafíos persistentes
que enfrentan las instituciones educativas autónomas en México.
La defensa de la
autonomía universitaria no es solo una cuestión de principios, sino un derecho
protegido por la ley y una garantía fundamental para el desarrollo académico y
científico del país.
El llamado al
diálogo debe ser respaldado con acciones concretas que aseguren un futuro de
colaboración constructiva y respeto mutuo entre las partes involucradas.
mlizarraga1@entreveredas.com.mx
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