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La reciente declaración de Claudia Sheinbaum sobre la transferencia de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) marca un momento decisivo en la estrategia de seguridad de México.
Este compromiso, anunciado durante su gira con el presidente Andrés Manuel López Obrador en Oaxaca, subraya la importancia que ambos líderes otorgan a la seguridad pública y al papel de la Guardia Nacional en ella.
Desde su creación hace cinco años, la Guardia Nacional ha ganado el reconocimiento del pueblo mexicano por su labor en la lucha contra la criminalidad y el mantenimiento del orden. Sin embargo, la decisión de integrarla completamente bajo el mando de la Sedena representa una evolución significativa en su estructura y funcionamiento.
Sheinbaum enfatizó que, a partir del 1 de octubre, uno de sus primeros actos como presidenta será fortalecer y consolidar esta institución bajo la Sedena, una medida respaldada por una reforma constitucional promovida por López Obrador.
La consolidación de la Guardia Nacional bajo la Sedena ha suscitado opiniones divididas.
Por un lado, quienes apoyan esta medida argumentan que proporciona una mayor cohesión y coordinación en las estrategias de seguridad, mejorando la eficiencia operativa y la capacidad de respuesta ante las amenazas.
La estructura jerárquica y disciplinaria del ejército podría aportar una organización más robusta y un comando unificado que beneficie las operaciones de seguridad en todo el país.
Por otro lado, los críticos de esta transferencia expresan su preocupación por la militarización de la seguridad pública. Argumentan que la inclusión de la Guardia Nacional en la Sedena podría diluir su carácter civil y aumentar la presencia militar en la vida cotidiana de los ciudadanos, lo que podría llevar a violaciones de derechos humanos y a una menor transparencia y rendición de cuentas.
La administración de López Obrador ha defendido consistentemente el papel de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la delincuencia, y la declaración de Sheinbaum es un reflejo de esta continuidad en la política de seguridad.
El agradecimiento expresado por Sheinbaum a los titulares del Ejército y la Marina, el general Luis Cresencio Sandoval y el almirante José Rafael Ojeda, respectivamente, destaca la estrecha colaboración entre las fuerzas de seguridad y el gobierno.
La inauguración del nuevo cuartel de la Guardia en Oaxaca y las palabras de López Obrador sobre la disposición de Sheinbaum para concretar esta transferencia, reflejan una visión compartida sobre la necesidad de una estrategia de seguridad sólida y bien estructurada.
López Obrador, al celebrar la futura presidencia de Sheinbaum como la primera comandanta suprema de las Fuerzas Armadas, resalta la importancia simbólica y práctica de esta transición en el liderazgo y el manejo de las instituciones de seguridad.
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