Línea global Ana Gómez La reciente Cumbre de Paz en Suiza, encabezada por el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, deja un sabor amargo ...
Línea global
Ana Gómez
La reciente Cumbre de Paz en Suiza, encabezada por el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, deja un sabor amargo y una serie de interrogantes sobre el futuro del conflicto en Ucrania. A casi dos años y medio desde el inicio de la invasión rusa, los intentos por trazar una ruta clara hacia la paz se han estrellado contra la realidad de la política internacional y la falta de consenso global.
De los aproximadamente 100 países invitados a la cumbre, solo 84 respaldaron la declaración que exigía a Vladimir Putin eliminar riesgos nucleares, proteger la seguridad alimentaria en los mares Negro y Azov, e intercambiar prisioneros y menores deportados. Sin embargo, la falta de adhesión de 12 países, entre ellos México, dejó en evidencia las profundas divisiones sobre cómo abordar la crisis.
La negativa de naciones clave como Arabia Saudita, Brasil, Emiratos Árabes Unidos, India, Sudáfrica, y otros como Armenia, Baréin, Colombia, Indonesia y Tailandia a firmar la declaración refleja un escepticismo creciente sobre la efectividad de negociar sin la participación directa de Rusia. Este grupo, que incluye varios aliados de los BRICS, subraya la importancia de involucrar a todas las partes en conflicto para alcanzar una solución duradera.
A pesar de incluir solo tres de los diez puntos de su propuesta original, Zelenski no logró un avance significativo en la reunión. Kiev celebró la unidad y cooperación global manifestada en Bürgenstock, pero Moscú se burló de la cumbre, señalando que muchos de los participantes ni siquiera comprendían su propósito.
México, representado por la canciller Alicia Bárcena Ibarra, insistió en la necesidad de incluir a Rusia en las discusiones. Bárcena destacó que la única vía hacia una solución integral y duradera es mediante el diálogo inclusivo. "Es imperativo que dediquemos esfuerzos diplomáticos para que la Federación de Rusia sea incluida en esta discusión," afirmó, subrayando la importancia de poner el proceso de paz bajo el paraguas de las Naciones Unidas y considerar medidas graduales para generar confianza.
El compromiso de México con los principios de la Carta de la ONU y el respeto al derecho internacional fue reiterado, condenando invasiones y agresiones violentas. La postura mexicana resuena con la necesidad de abordar el conflicto no solo como una crisis europea, sino como una amenaza global que requiere una respuesta unificada.
La oficina de Zelenski prevé futuras reuniones con ministros para definir la implementación de lo firmado y considera otra cumbre, con varios países ofreciendo ser anfitriones, incluyendo Estados Unidos, Alemania, Francia y Arabia Saudita. Sin embargo, Ucrania mantiene su firme postura de no ceder en la retirada total del rival y en procesar a Rusia por crímenes de guerra, especialmente ante la reciente oferta de Dinamarca de cazas F-16.
Las declaraciones de Ucrania tras la cumbre subrayan la urgencia de actuar con celeridad, señalando que ni siquiera los suministros militares serán suficientes para enfrentar la amenaza global representada por Rusia. Mientras tanto, el mundo observa con preocupación y esperanza, esperando que la diplomacia y el compromiso internacional puedan finalmente traer una resolución a esta devastadora guerra.
El fracaso de esta cumbre no solo refleja la complejidad de la situación en Ucrania, sino también la dificultad de alcanzar un consenso en una comunidad internacional fragmentada. La guerra sigue siendo una herida abierta que amenaza la estabilidad global, y la necesidad de una solución inclusiva y duradera es más urgente que nunca.
.png)

