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Ricardo Monreal reconoce que el voto del senador sinaloense puede hacer falta para reformas constitucionales; mientras otros legisladores minimizan el impacto, Inzunza queda fuera de la bancada, pero conserva su escaño y libertad para decidir cada votación.
Ciudad de México.— La separación de Enrique Inzunza Cázares del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado comienza a mostrar una consecuencia que va más allá de su situación política personal: su voto puede convertirse en una pieza decisiva para las reformas constitucionales de la mayoría oficialista.
Ricardo Monreal reconoció que la salida del senador sinaloense estrecha el margen con el que Morena y sus aliados del Partido Verde y Partido del Trabajo pueden construir la mayoría calificada en la Cámara Alta.
“En un extremo estricto se pierde. La mayoría calificada la tenemos con los aliados del Verde y del PT. Ahí es más estricta la mayoría calificada construirla. Apenas es un voto, es una ausencia”, declaró.
La posición contrasta con las expresadas por otros integrantes de Morena, quienes consideran que la decisión de Inzunza no representa, por ahora, un riesgo para el bloque oficialista.
Un voto que ahora tendrá que negociarse
Inzunza anunció el miércoles 26 de agosto su separación de la bancada de Morena, pero no renunció a su escaño en el Senado.
La diferencia es relevante.
Al mantenerse como senador, conserva plenamente su derecho al voto, pero ya no estará sujeto políticamente a las decisiones internas del Grupo Parlamentario de Morena. Esto significa que podrá acompañar las reformas de la llamada Cuarta Transformación, rechazarlas o abstenerse.
Monreal confió en que el sinaloense pueda continuar respaldando los principios del movimiento, aunque reconoció que no existe certeza.
“Yo entiendo que él seguirá unido a los principios del movimiento, no lo sé. Pero debe preocupar. No me alegra la situación que está él atravesando, pero es un asunto de la justicia”, señaló.
Para las reformas ordinarias, su salida tiene un impacto menor. El problema aparece cuando se trata de modificaciones constitucionales, donde se requiere el voto favorable de las dos terceras partes de los legisladores presentes.
En un escenario cerrado, una ausencia o un voto en contra puede modificar las cuentas.
Morena divide opiniones sobre el impacto
Dentro del propio oficialismo existen interpretaciones diferentes sobre las consecuencias de la separación.
El senador Emmanuel Reyes sostuvo que Morena, PVEM y PT mantienen los votos suficientes para alcanzar la mayoría calificada y consideró que la decisión de Inzunza no compromete la capacidad legislativa del bloque.
Además, dejó en manos del sinaloense la decisión de continuar respaldando las iniciativas de la Cuarta Transformación, al considerar que mantiene un compromiso político con quienes votaron por él en 2024.
El coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier Velazco, tampoco anticipó inicialmente una afectación inmediata, aunque subrayó la necesidad de mantener unido al grupo parlamentario y respaldar la agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Monreal, sin embargo, introdujo un matiz importante: cuando las cuentas sean estrictas, el voto de Inzunza puede hacer falta.
Inzunza podría regresar al Senado el 1 de septiembre
El senador sinaloense no ha retomado presencialmente sus actividades legislativas desde mayo, en medio de los señalamientos surgidos desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos de políticos y funcionarios sinaloenses con la delincuencia organizada.
Inzunza ha quedado desde entonces en el centro de una creciente presión política.
Su separación de la bancada ocurrió después de llamados públicos para que atendiera los señalamientos en su contra y significó un cambio sustancial en su relación con Morena: conservó la senaduría, pero abandonó la protección política que representa pertenecer al grupo mayoritario.
La expectativa es que pueda presentarse al inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones, programado para el 1 de septiembre.
Si lo hace, llegará en una condición distinta: como senador fuera de la bancada morenista y con capacidad de decidir individualmente el sentido de sus votos.
De problema político a voto potencialmente decisivo
La paradoja para Morena es evidente.
La salida de Inzunza permitió al partido marcar distancia política frente a un senador envuelto en cuestionamientos, pero no eliminó su importancia legislativa.
Por el contrario, mientras más estrecha sea una votación constitucional, mayor puede ser el peso de su escaño.
De ahí las diferencias dentro del oficialismo. Para algunos legisladores, los números todavía alcanzan. Para Monreal, el margen es suficientemente estrecho como para preocuparse.
La verdadera dimensión de la salida de Enrique Inzunza, entonces, probablemente no se conocerá hasta que llegue la primera reforma constitucional en la que Morena necesite contar voto por voto.
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